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viernes, 1 de octubre de 2021

CAVILACIONES METAFÍSICAS 7

Estar siendo.

Matías Ahumada, reconstruyendo Kusch, retoma con fuerza la noción de estar siendo utilizando una terminología deleuziana que, a cada paso, es rebasada. Se trata de repensar las dos velocidades distintas del ser y del estar: “El estar-siendo kuscheano es como un cruce ontopolítico, un mestizaje herético que se juega entre la velocidad exterior del ser como maquinaria occidental y la velocidad interior del estar como animal terrícola.” El estar siendo cuestiona la existencia de un “principio-ser” y se entrega de lleno a la multiplicidad. (Ahumada, 2021, pág. 48)

El estar siendo reformula el núcleo clásico de la metafísica que es la relación entre ser y ente. Ya no se trata de privilegiar el ser frente al ente. Tampoco de dar por concluida la metafísica entendida como olvido del ser o como caída en la onto-teo-teleo-logía. No es el ser el que ha sido olvidado, sino los entes, por una serie de abstracciones que no permiten la plena visibilización del ente, sino que oscurecen su acceso a ellos.

Primacía del estar sobre el ser, que no elimina los objetos de la metafísica, sino que los pone en la perspectiva del ente. Así Ahumada habla de procesos de ontificación como nuevo centro de la metafísica. Pensar el ser se transforma en dilucidar los modos de emergencia de los entes, la conformación de los diversos modos de ser. Estar siendo pueblo sería una de sus determinaciones, en donde la pregunta clave no está en el ser sino en la manera en el que se da la ontificación de un segmento de la sociedad como pueblo.

La inversión del privilegio ser y ente, ahora presentada como estar siendo, corrige radicalmente el alejamiento brutal de la realidad de los entes tal como se encuentra en Heidegger y abre la posibilidad de una metafísica orientada hacia la ontificación. Tampoco es el devenir de flujos abstractos deleuzianos. Por el contrario, se dan exigencia de especificación de estos procesos de ontificación, por ejemplo, en el surgimiento de la estancia como modo específico de un estar siendo “andino, popular, arrabalero”. (Ahumada, 2021, pág. 50)

El estar siendo esconde mucho más de lo que podemos apreciar en un primer acercamiento. La ontificación, o la formación de los entes, adopta esta expresión que es al mismo tiempo muy cercana y lejana. Se estructura en la conjunción de un verbo en infinitivo junto a un gerundio; y que daría lugar a interrogarnos sobre la manera en que estamos siendo, por ejemplo, ¿cómo estamos siendo pueblo?, ¿de qué manera estamos siendo oprimidos?

Hay al menos dos aspectos que salen a la luz en el estar siendo: el hecho de que el estar implica siempre un proceso continuo, no terminado, no terminable, la persistencia de un fenómeno que no deja de suceder; y, por otra parte, que aquella determinación que está señalando el siendo pertenece de manera inherente, ontológica, a ese estar. En la estancia estamos siendo pueblo.

El estar siendo reclama los derechos específicos de los entes respecto del ser. O, de otra manera, el ser es siempre el ser de los entes. La diferencia ontológica no se dirige a entender qué sea el ser en vez de la nada, sino el modo de ser de los entes en sus procesos de ontificación y nominación.

5 comentarios:

  1. El estar siendo es el fin de la ontología, es filosofar filosofando, amar amando, sufrir sufriendo, sentir sintiendo, el nacer naciendo nietzscheano.

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  2. El oprimir oprimiendo quizá la debamos pronombreizar, conjugar o articular o adjetivizar, oprimimos oprimiendo.nos; invisibilizamos invisibilizándonos, respondemos responsabilizándonos

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  3. Por el contrario, el estar siendo como ontología permite precisamente las formas de experiencia que mencionas, porque reivindica a los entes concretos frente a las abstracciones alejadas de la realidad. Mirarlo como ontología e incluso como metafísica posibilita no quedar atrapado en un vitalismo que tampoco tiene salida

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  4. El estar-siendo en Kusch, hasta el punto en que yo creo entenderlo, mienta precisamente ese acontecer de la ontificación pero ya no al modo de un mero sustanciarse, sino más bien en la dirección de un estadio pre-óntico que tampoco es ontológico en el sentido heideggeriano, sino que refiere más bien a un campo previo de realidad que se hermana con las intuiciones amerindias, una vez que entendemos "realidad" en clave polifásica. Esto implica, a mi parecer, y tal como lo plantea el profesor Rojas en este apartado, una apertura a un proceso de flujos continuos y al mismo tiempo situados, referenciados y nunca de-terminados sino más bien en una rítmica propia de ese crecimiento-que-se gasta (huiñay), casi como una especie de clinamen que posibilita la multiplicidad del estarsiendo en sus formas de experiencia: mandar obedeciendo, vivir-morir bien (Haraway) en el Chutuluceno, comunidades desobradas geosituadas y en re(ex)sistencia, etc.

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