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jueves, 7 de mayo de 2026

IMAGEN/PALABRA EN HUELLADEGÜELLA DE LIZ LUIS QUIROGA

 

La relación compleja entre imagen y palabra se extiende a lo largo de los siglos. Épocas, corrientes, estilos, modos de vida privilegian la una o la otra. Disputas interminables entre la iconodulia y la iconoclasia, porque al final de cuentas los iconoclastas terminaban por privilegiar la palabra revelada junto con la prohibición de representar lo divino a través de ídolos. De hecho, gran parte de la posmodernidad ha sido iconoclasta en el sentido de desvalorizar la imagen y dar preeminencia al concepto, muchas veces vacío contenido, e incluso con rasgos calvinistas.

Sin embargo, nos alejaremos momentáneamente de estos debates indispensables para tratarlos a partir de un caso, en el que veremos cómo se da la relación entre imagen y palabra, y específicamente entre imagen y escritura. Una relación que contiene a más de sus referentes directos, una clara alusión al eidos y al logos, ya que en último término se trata de esto. Si se quisiera nombrar con propiedad este enfoque podría denominarse: Eidoslogos. Eidos como pensamiento e imagen, y logos como razón y palabra. El cristianismo como religión de la palabra señala con igual insistencia, desde el inicio, que somos hechos a imagen de Dios, pero que esta hechura ha sido llevada a cabo por la Palabra. Esta dualidad persistente acompañará a la civilización occidental hasta nuestros días.

La serie de relaciones que se dan entre palabra e imagen, sobre un texto radicalmente experimental como es Huelladegüella de Liz Luis Quiroga, inédito. No se trata meramente de ilustrar el texto con una imágenes; o, si se prefiere, la conversión del texto en imagen es, estrictamente hablando, un proceso de Ilustración; esto es, de apertura hacia un mundo de las luces y del conocimiento, a más de la construcción de un doppelgänger estético.

En la Figura 1 se observa, como el aspecto relevante, la elección de la estética del pastiche y del grafiti, que son aspectos que, antes de leer el texto, orientan la interpretación que se le dará; esto es, previamente a la comprensión de las palabras, la imagen ya coloca los significados en un contexto marcado por la cultura popular urbana, cercana de las visualidades del rock y del metal. (Todas las ilustraciones son de Liz Luis Quiroga, excepto la Figura 1 que es del diseñador Christian Velasco).

La deconstrucción de la figura clásica, la Gioconda, anuncia el tipo de trabajo experimental que se realiza sobre el texto, que se desliza hacia la ruptura y estallido de los significados corrientes y conocidos, para dar paso a la destrucción y reconstrucción de otros sentidos que antes no estaban presentes en el español.

 

    Figura 1.

La estética del pastiche y el grafiti no se quedan en el exterior de la textualidad; por el contrario, sus elementos plásticos penetran en la sintaxis, que llevan a un cierto nivel caótico del lenguaje, pero que, si se presta suficiente atención, terminan por inventar nuevas palabras y significados, ampliando de este modo el campo semántico del español.

en donde te has metido mona lisa acelerada en la casa queda nadie, intenflexiones tropicálidas sintagpramáticas diacánicas escritura glotopaladial antesignificante presemémica morfeómica se meiosis monstruismo redondancia frase siseo con mucho swing a la Saussauge a la arbitraria

Este texto de Huelladegüella describe bien el conjunto de transformaciones en la gramática estándar, desde luego, con un dosis grande de humor, sin el cual no puede ser entendido a cabalidad. Así, el conjunto de tropos se transforma en intenflexiones tropicálidas, la semiosis se convierte en se meiosis monstruismo, que recuerda la partición de las células y la posibilidad de los monstruos, sin dejar de afirmar que todo esto finalmente puede reducirse a un truismo, Saussure aparece como un tipo de salsa Saussauge y queda claro que el texto entero tiene ahora mucho swing.  

Tomemos otro fragmento de la obra de Liz Luis Quiroga:

te deseso mucho te cepillo el xexo del otro xenofília el amor siempre es recíporco te deseso me decesas en dónde fallamos ¿en Valencia? yo te reciproco tú me reciprocas yo te tú me pulsióname aquí ¡quanta nece.si.dad nescio fallócrata! procrastíname ¡déjame para más tardecito! desovíllame desóvame, amárguese que no es foco, álvvvvvvaro todavía duermes laureal despierta Imogen tenemos un im.pase, ¿análisis interminhado? noto noda notu noya en mi espalda tu imogen subliamada, en mi espada tu imagen recortada calibre colt 45, deseo subprime te recuerpo te vengo de improviso te llego de sorpresa

De este texto con claras referencias freudianas, que difícilmente podría trasladarse a una sola imagen, se extraen dos palabras nucleares que sintetizan su contenido: pulsióname y fallócrata, Figura 2. Se produce una primera segmentación con sus consecuencias: ruptura de la linealidad del texto y, por tanto, de su secuencia, aislamiento de determinados significados. De este modo, están listos para trasladarse al plano estático de la imagen y a la percepción intuitiva de esta y de sus contenidos.


Figura 2. Pulsióname Fallócrata,


La imagen resultante no trata de erigirse ella misma como autónoma; por el contrario, depende claramente del texto: sin embargo, su tarea, en este caso, es permitir de manera inmediata la percepción de los términos colocados en un determinado contexto. Más que evadir el concepto, la imagen la desplaza para aclararla y para encontrar en ella las posibilidades de la concreción de su significado.

El Pulsióname Fallócrata remite en el texto a la matriz freudiana de las pulsiones, pero aquí son convertidas en la posibilidad de una acción externa. Alguien desde fuera introduce una pulsión y esto, desde luego, ya suena mucho más a Lacan que a Freud. Luego se nombra a aquel que me pulsiona, que no es otro que un falócrata patriarcal, aunque el significante se desplaza para permitir la aparición de la principal característica del falócrata, y de cualquier sujeto masculino: siempre falla. Falo y falla se fusionan en una sola palabra.

A su vez la imagen permite, de un vistazo, encontrarnos con estos significados, antes de ponernos a reflexionar de manera analítica sobre ellos. Pero, la imagen está lejos de quedarse en el traslado pasivo de los contenidos experimentales del texto y elige un mundo en el que esta frase tiene lugar y, desde luego, sentido.

La imagen neogótica conduce al desplazamiento y ampliación del significado originario de Pulsióname Fallócrata. Rápidamente podría aparecer una serie de colapsos de las nuevas posibilidades de significación traídas por esta forma de expresión gráfica: en este caso, se trata de una portada de disco, un título de una canción, el nombre de un grupo punk, y así por el estilo. Ha entrado en otro campo semántico, llevado de la mano de la tipografía proveedora de un ritmo sugerente que rompe la rigidez de la escritura.

Se produce de manera simultánea la ampliación del significado y su corrimiento metonímico hacia una determinada esfera de la cultura contemporánea, como es el metal y el punk, rodeados por la estética neogótica que le acompaña. Siguiendo a Wittgenstein se diría que la imagen encuentra el lugar de enunciación de la frase Pulsióname Fallócrata; es decir, nos permite imaginar en que contextos esta frase pudo decirse. Con facilidad se forma en nuestra mente la figura de un cantante de rock pesado aullando en la noche llena de ruido y de furia: Pulsióname Fallócrata… Pulsióname Fallócrata… Pulsióname Fallócrata.

La imagen no solo está enredada en el juego de volver presente lo implícito de las palabras. Inventa nuevos significados. Conduce y realiza el texto que, después de la imagen, ya no se interpretará en la soledad de la palabra. Por supuesto, la conexión realizada es parcial; tanto la palabra como la imagen son capaces de viajar a otras esferas y de juntarse con otros modos de expresión.

Se ha producido la fusión de mostrar y decir. La imagen que no cesa de decir; la palabra que no cesa de mostrarse. Un fenómeno tan profundamente cotidiano en los espacios digitales y en la publicidad generalmente vueltos invisibles precisamente por la eficacia de su funcionamiento.

En esta siguiente ejemplo, Figura 3, la imagen aun con una mayor economía de elementos logra desentrañar a cabalidad el significado de la frase: Asimisma ensimismada. Se ha producido como el caso anterior las correspondientes segmentaciones y selecciones textuales para trasladarlas al espacio gráfico.

El texto de Liz Luis Quiroga dice:

loop circuanular moebius que se llama a sí misma asimisma ensimismada lalengua elhabla reflexión pura desinencia sin rizoma hojas sueltas al viento ojos sueltos al viento bla bla bla

Y la imagen responde de la siguiente manera, permitiendo la emergencia de este doppelganger:

 

Figura 3. Asimisma Ensimismada.

El trabajo de la imagen sobre el texto produce un drástico cambio de sentido. La frase de partida está colocada en los ejes sintagmático y paradigmático referido a la lengua como un fenómeno autocontenido, cerrado en sí mismo y finalmente con una estructura circular. Cada palabra se define por el conjunto de otras palabras y no hay posibilidad de escapar del ámbito lingüístico.

La imagen de la Figura 3 nos habla del lenguaje y de su enclaustramiento. Utiliza este significado inicial con la finalidad de introducir una mirada femenina dada por la elección de la tipografía, fluida, móvil, nada precisa de la palabra asimisma. Un gesto profundamente reforzado por la aguja y el hilo apelando a una persona que se cose ella misma y que termina con esto ensimismada. La redundancia del proceso de volverse hacia dentro ocluyendo los ventanales viene dada por el término misma o por la mismidad tan llamativa en la imagen.

En este ejemplo, no se trata de un ejercicio puramente ilustrativo, sino del forzamiento de la estrategia metonímica. Cambio radical del referente, desplazamiento de la lengua a lo femenino o, quizás, descubrir en la lengua su género. Se podría sintetizar como la lengua de lo femenino, también ensimismada, asimismo cosida, siempre autorreferencial. Nótese que el español admite asimismo, pero no asimisma.

Una vez que la imagen ha introducido una distinción que estaba ausente en el texto se crea un campo marcado esta; es decir, se convierte en una forma productora que permite la emergencia de otras figuraciones, desplegando de este modo la imagen y llevando al texto original hacia nuevos espacios hasta ese momento desconocidos.

La imagen inicial actúa como el punto de partida para un campo de interpretaciones; se podría decir que la imagen actúa como el interpretante, en el sentido de Pierce y Eco; pero, es un interpretante visual. De la mano de este, se desarrollará un ámbito entero en donde nuevas imágenes ampliarán los significados originarles contenidos en el texto.

En el caso de la forma gótica que adquiere el segmento de Huelladegüella, como distinción formadora, comienza a indexarse en otros momentos de la conjunción entre texto y palabra, en la dinámica permanente de metonimia y nuevas visualidades; o, para ser más preciso, nuevas visualidades que trabajan metonímicamente sobre las palabras.

En este campo de posibilidades abiertas por el interpretante gótico, el siguiente paso indexa los textos en un contexto de la música metalera o punk, y propone una serie imaginaria de portadas de disco con esta temática. En la Figura 4, la imagen extrae solamente el qhuir you y lo transforma en el título del supuesto álbum de música.

m. Pero ¿qué mismo sostenía Dióscuro el antipapa? Probablemente una papaya, une pomme de terre linchada, tres sonajeros para entretener a los bebés trinitarios, seguro una copa de vino copto esto es una copta, una foto de la pirámide de Giza, sostiene diósoscuro que eran heterónimos lésbicoqueernobinarios dersusala teología qhuir you sostiene dióscuro que el impío Marciano le dijo:

a. Cuando pronuncio una palabra, me contestas con dos

 

Figura 4.

La elección de una estética informalista, marcada por el contraste blanco/negro, torna presente, de manera brutal, la afirmación de la genericidad queer, con todo lo que implica en la sociedad actual. Sin embargo, la imagen no solo vuelve patente el hecho queer, sino que amplía el campo semántico del término, recurriendo a la ambigüedad del lenguaje.

La palabra inventada qhuir es idéntica en su pronunciación que queer; al hacer este ejercicio lingüístico mantiene la referencia a lo queer e introduce un nuevo significado, al incorporar la palabra huir dentro de queer. Así, el término funde en un solo movimiento el señalamiento de la identidad queer con la huida, quizás mostrando la dificultad de asumir esta genericidad, que lleva a fenómenos de ocultamiento. Este giro se ve reforzado por el señalamiento qhuir you, en donde el you puede ser tanto celebratorio como condenatorio. Y todo esto se percibe directamente, de una sola mirada, y no a través de este largo razonamiento, cuestión que viene después de la percepción de la imagen.

El siguiente movimiento que hace la imagen es convertir la idea central Qhuir, Figura 5, en un conjunto de títulos de canciones que están dentro del álbum. Se sigue el mismo procedimiento de colapsar en un solo término, al menos dos significados, lo que se captan de una sola vez. Se inicia la construcción de un vocabulario que amplía la duplicidad ya contenida en Qhuir you.


Figura 5

 










Cuadro 1. Ampliación del campo semántico

Tucontututu

Referencia a un travestí, con tutú, y la soledad de uno consigo mismo, tú con tú

Atrabesar

Al cambiar la v por la b, funde el beso con el hecho de atravesar al otro

Escorpiamame

Amor y dolor del amor unido con el escorpión

Lujauria

Muestra la magnitud de la lujuria al unirla con jauría

Eternimiedad

La banalidad de lo eterno

Memiramenti

Mirarse en el otro como acto de amor y mentira a la vez

 

En la Figura 6, la imagen selecciona el término Rhumor, nuevamente para resaltar la unión de dos significados que, en el lenguaje ordinario, los encontramos separados; aquí rumor y humor forman una palabra nueva, que a pesar de todo la reconocemos como si fuera familiar.

lenguas de juego en el zócalo leguas de griterío asolando rhumor rhumor y en la plaza vaciada laura en la in.solación se entrega a la carnícula manos dev.oradoras imploran y ella roza las oraciones trova salsa merengue las yeguas del ego como saltimbanquos se en ardecen laura se consumerge /alea llacta est/

Figura 6

La elección de la estética para rhumor coloca la palabra en blanco sobre un claroscuro, indicando que el rhumor se encuentra siempre en una penumbra y que tiene la connotación de algo que no sabe de dónde viene ni quién lo enuncia; por eso, allí hay una persona recortada, que no sabemos quién es ni qué hace en ese lugar.







Figura 7

La contraportada del disco introduce en la estética difusa del rhumor, Figura 7, el aspecto del humor, fundiendo los dos significados en una serie de variantes que, de este modo, refuerzan la aparición de nuevos sentidos, que se desprenden de la unión de los dos términos.







Cuadro 2. Rhumor

Cut cut cuchillita maurillera

Construcción de una sonoridad, tómese en cuenta que es el nombre de una canción

Cat cat navajita sueca

Variación de la primera canción, que reemplaza cut cut por cat cat

Los secuaces más adentro

Probable referencia a una historia relacionado con el rhumor

Cuclillo afilado

Desplazamiento de cuchillo a cuclillo, manteniendo afilado; esto es, un pájaro afilado

Sencuentra conmideseo

Fusión de palabras para acentuar el encuentro y el deseo

Lagartos acústicos

Bien podría ser el nombre de un grupo de rock

 

La relación entre palabra e imagen en estos ejercicios sobre Huelladegüella de Liz Quiroga escapan a esta relación dual y proponen su rebasamiento. Los sentidos no funcionan solos o aislados. Ver provoca inmediatamente una serie de estímulos tanto en las áreas verbales como en las sonoras del cerebro. Los sentidos y las sensibilidades se contagian entre sí, aunque no siempre seamos conscientes de estos procesos neurológicos.

Aquí se produce la conjunción del neogótico de las imágenes, incluidas las portadas de discos y títulos de canciones, con los textos experimentales y extraen de estos su lado más áspero. De este modo, se inventa una canción punkera a partir de los contenidos de la obra literaria y se descubre dentro de ella el profundo sentido rítmico que la habita; en realidad, la combinación de ritmos y arritmias.

 

 

 

 

domingo, 19 de abril de 2026

FORM AND ESSENCE IN PLATO

 


The path to a definition of the notion of form necessarily passes through Plato, who places this theme from the beginning of his works and will progressively give it a central role in his philosophical system. Reflections on form inevitably return to this matrix, so it is necessary to take a position on its conceptions. The approach made in this work does not intend to reconstruct the endless debates around Plato, an impossible question given its breadth. For this reason, it focuses exclusively on establishing, in a synthetic way, the nucleus of Plato's theory of form, which serves as an input for its contemporary elucidation.

I take as a reference two current reflections that I consider to shed light on a correct way of understanding the Platonic form: the relationship between form and essence, as proposed by Vasilis Politis; and the transformations that form undergoes in Plato's last dialogues, especially in the Parmenides and in The Sophist, analyzed by Cordero.  In order to contextualize these visions of Plato, one can consult the work of Larsen and Politis. (Politis, Plato's Essentialism: Reinterpreting the Theory of Forms, 2021) (Cordero, 2016)(Larsen & Politis, 2025)

The first sentence of Politis's text enunciates the central thesis of his work, around which his interpretation of Plato will revolve: form and essence are the same; that is, essence is form. This argument is based on the understanding that the essence asks about the ti esti, what is it? and does not attempt anything other than to answer this question.

The topic of the present study is Plato's theory of Forms, as it used to be called. The thesis of the study is that Plato's Forms simply are essences and that Plato's theory of Forms is a theory of essence – essences, in the sense of what we are committed to by the supposition that the ti esti ('What is it?') question can be posed and, all going well, answered. This thesis says that the characteristics that, as is generally recognised, Plato attributes to Forms, he attributes to them because he thinks that it can be shown that essences, on the original and minimal sense of essence, must be so characterized. (Politis, Plato's Essentialism: Reinterpreting the Theory of Forms, 2021, pág. 1)

Although this thesis is clearly based on this correct sense of essence, which inquires about what a thing is, or what makes a thing what it is, it leaves its relationship with form unanswered. Why does the fact of asking about the essence mean introducing the question of the form? The conclusion that follows from this reasoning is that the question of essence is equivalent to the question of form. In other words, answering the what a thing is means recognizing the form behind it as its essence. Everything that exists is formed in some way.

This relationship between form and essence can be clarified by clarifying that essence gives itself in beings as form; thus, discovering its essence is the same as recognizing the form that makes it what it is; that is, the essence has this formative function. It is assumed that, insofar as entities have an essence, they simultaneously possess a form. Moreover, the conclusion resulting from this reasoning leads to the expression that, if everything has an essence, then everything has a form. The formless, just as non-being, as will be seen later, exists in a relational way; that is, this reality is formless with respect to this other reality; but, in itself, it is not.

This question of the identity between form and essence is evident when looking at any object in daily life, in which answering the question of what it is is generally simple; However, when it comes to questions such as goodness, truth, beauty, and justice, the question becomes very difficult. In these cases, we are required to make extensive and in-depth considerations to answer the question, and the answers given are always disputed. Thus, the form of justice requires a careful investigation to know what its essence is.

If there is one thing that Socrates, as Plato represents him, is convinced of, it is that the ti esti question, especially when asked of certain things or qualities, such as beauty, equality, unity, justice, is a most important and profoundly difficult one, the answering of which is a major undertaking and requires demanding enquiry. (Politis, Plato's Essentialism: Reinterpreting the Theory of Forms, 2021, pág. 2)

Once this first consideration has been given, which intersects essence, form and the question "What is it?", Plato demands that the answer to this question be unitary and explanatory. These two necessary requirements refer to a much more complicated problem, which arises from the existence of the multiple, in respect of which the essence is unity; that is, entities that share the same essence and that, for this reason, are the same, similar or belong to the same field of phenomena without necessarily being identical.

If we observe that one reality p has the essence r, and that another reality q has the essence r, and so on with a series of objects, we must admit that several realities may have the same essence; but this essence does not arise by means of inductive procedures, but goes beyond the concrete fact; and, therefore,  The answer through the exemplar to the question what is it becomes insufficient; in the same way, the question "What is color?" is not solved by saying that this object is red or green. The essence of color covers the set of all colors.

In addition to their unitary character, essences must have an explanatory character. The essences that make a thing what it is are enough to make it possible for that thing to be what it is. The essence gives the entity the attributes and characteristics that make it what it is: "Plato associates further substantive requirements with the This is you question; in particular, the answer to the question must be unitary, and it must be explanatory". (Politis, Plato's Essentialism: Reinterpreting the Theory of Forms, 2021, pág. 2)

The next step that tends to be taken almost automatically is to interpret Plato following Aristotle's elaborations; the essence is quickly linked to the substance; but we must remain in the direct definition of essence, as a form that makes a thing what it is, without presupposing or conferring existence on that of which it is essence: "For it follows from this that, against a common understanding of Plato's Forms, we have no reason at all to suppose that Forms are substances that have essences; all we have reason to suppose is that they simply are essences. I shall conclude the present study with this result and add that this shows that Plato's Forms are not self(Aristóteles, 1994)-predicative, or self-predicative in the way they would be if they were substances having essences and distinct from their essence." . For example, a unicorn can be said to have the properties x,y,z, without this implying its effective existence; it is possible to elaborate in detail what justice is, even if the world is fundamentally unjust. (Politis, Plato's Essentialism: Reinterpreting the Theory of Forms, 2021, pág. 11)

As Politis points out, the discussion at stake here lies in sustaining the possibility of a theory of essence that does not include a definition of substance and that presupposes the existence of a first principle, from which everything else originates; therefore, it is necessary to rescue the possibility of a different path from the Aristotelian one: "To assume this is to assume that there can be no theory of essence except in combination with a theory of primary being and the view that the primary beings are substances: a monumental assumption.". (Politis, Plato's Essentialism: Reinterpreting the Theory of Forms, 2021, pág. 12)

For a configuration of the sense of essence and form, this aspect will be crucial, especially because it allows the use of the notion of essence by removing the substantialist burden that is placed on it; even more, affirming the need for the correct use of the term essence, as we can see in authors such as Marx in the analysis of the form-value as foundation and essence, and in Spivak with his strategic use of the term essence. Therefore, the full validity of a non-substantialist essence, which allows the understanding of the same or similar phenomena, can be sustained; otherwise, reality would dissolve into the difference. Essence as form explains both sameness and difference. (Marx, 1975) (Spivak, 2012)

The question of forms, as essences that they are, is conceived in Plato in a differentiated way depending on the type of things that are being dealt with. Four spheres are distinguished: those things like unity and plurality, and justice, goodness, and goodness, which are independent of sensible perception, and which, in fact, cannot be grasped by the senses, but only by reasoning. We cannot observe the good, the truth, or the justice, because they are not a quality of sensible things; We can establish that a fact is just or unjust, but there is no justice as a universal. And the other two, which are certain attributes such as water or fire, and what are later called accidents, which are attached to things and cannot be separated from them.

In putting this question to Socrates – the question of whether, in regard of certain things, there are separate Forms of those things – Parmenides distinguishes between four sorts of things in regard of which this question can raised: i. Things such as likeness and unlikeness, unity and plurality: Are there separate Forms of those things, that is, separate from sense-perceptible things that are like or unlike each other, or that are unitary or not unitary? ii. Things such as justice, goodness, and beauty: Are there separate Forms of those things, that is, separate from sense-perceptible things that are just or good or beautiful? iii. Things such as water, fire or human beings: Are there separate Forms of those things, that is, separate from sense-perceptible fire, water and human beings? Finally, iv. Things such as mud, hair, and dirt: Are there separate Forms of those things, that is, separate from sense-perceptible mud, dirt, and hair?(Politis, Plato on Essences and Forms, 2025, pág. 489)

Of course, Plato does not arrive at the conception of forms that produce forms, although he has to admit that concrete things have forms and that these can be pointed out to answer the question What is it? This aspect of form theory will come much later, especially from the hand of George Spencer Brown.  Rather, it is recorded the variety of essences and the diversity of their relationships depending on the type of entities with which we are dealing, including those ideal principles such as goodness, truth and justice. (Spencer Brown, 1972)

The theory of the Platonic form, thus formulated, still poses challenges for its understanding and, above all, for its contemporary use. Politis points out the main characteristics of the form:

Forms are changeless, uniform, not perceptible by the senses, knowable only by reasoning, the basis of causation and explanation, distinct from sense-perceptible things, necessary for thought and speech, separate from physical things. (Politis, Plato's Essentialism: Reinterpreting the Theory of Forms, 2021, pág. 1)

At this point, it is interesting to deal with the first characteristic, because taking it as it is formulated, it leads to an unacceptable metaphysics, because it transforms the essence into something fixed and separate from reality, and could lead to it being interpreted as a substance: Forms are changeless. I return to the approaches of Néstor Luis Cordero, in order to analyze the changes that the theory of form undergoes in Plato, in the Parmenides and, especially, in the Sophist, which provide a distinct image of the form and introduce into it the possibility of movement and change. (Cordero, 2016) (Platón, Parménides, 1992) (Platón, Sofista, 1992)

The problems arise in Plato at the moment in which he tries to explain those aspects that are not compatible with the monistic vision derived from Parmenides, because the contrast between being is and non-being is not seems insurmountable: sameness and difference, unity and multiplicity, truth and falsehood, reason and sensibility, among others. In the final analysis, how can we explain that there are things that are, how can we say of something that is not, that it is?

Plato enters fully into the development of an ontology, maintaining the fundamental finding of essence as form, and its non-substantialist character. The passage from what is to what exists and how it exists, implies radical transformations in its conception of form. In this context, Plato explicitly formulates the relationship between form and being, because he discovers the form of being; or, in other words, that being is a form.

Ext. — The former, slipping into the darkness of non-being, actsin combinationwith it, and it is difficult to distinguish it because of the darkness of the place, is it not?

Teet. - It seems so.

Ext. -The philosopher, on the other hand, always relating himself to the form of being by means of reasoning, alsopoco is fáIt is easy to perceive, this time because of the luminosity of the region.ón. The eyes of the soul of most people, in fact, are incapable of striving to look at the divine. (254a) (Platón, Sofista, 1992, pág. 435)

 

In Cordero's terms, "the philosopher is an 'ontologist', an expert in the Form of Being, to the point of being 'clinging' to it", and this will be a crucial finding, because it allows, at the same time, to resolve the difficulties of a fixed form and confer movement on it, and, on the other hand, being as a form, to participate fully in its characteristics. Plato thus arrives at an ontology of form. (Cordero, 2016, pág. 175)

 

Being as a form has the capacity to communicate; In fact, communication is the way in which being gives existence to that which only had essence. The communicability of forms breaks his isolation and prepares him to fully explain the reality before him, such as the existence of movement and rest, or of unity and multiplicity. 

 

Ext. —Since it has been admitted that some genders agree to communicate with each other and others do not, that some do so with a few and others with many... (254b) (Platón, Sofista, 1992, pág. 435)

Conferring being is, above all, a movement of communication between forms; moreover, in the beautiful words of Cordero, communicates existence: "The Form of Being, as was the case with the Form of the Good, is functional, it does not have a precise essence (such as beauty, justA little girlñez): it is purely dynamic, it communicates existence". (Cordero, 2016, pág. 175)

Participation, which is another fundamental characteristic of forms, makes possible the relationship between elements that, otherwise, appear to be totally isolated and without the capacity to interrelate. In this way, the crucial question of the relationship between the intelligible and the sensible would remain unresolved. The ability to communicate includes participation; that is, the two planes participate in the form of being and, through it, manage to communicate.

Either Form participates, or it does not exist. And since the capacity to communicate (to act or to be affected) concerns everything, on pain of not existing, there is no longer any distinction – as we have seen – between the sensible and the intelligible. Through participation and presence, the sensible and the intelligible participate in many ways.tumente; thanks to communicationóNot recíproca the Forms communicate with each otherí (selectively, lólogically) and, without the need to justify it, since PlatóI didn't always admit itó, the sensible communicates with the sensible. (Cordero, 2016, pág. 176)

Plato is finally confronted with the problem of non-being, since he has admitted that non-being exists in some way. If being is sameness and non-being, what is different, what does non-being consist of? It insists on maintaining Parmenides' thesis that non-being is not; but a nuance is introduced that alters Parmenidean monism and opens it to the understanding of negativity.

Ext. — We must admit, then, and without getting angry, that change is the same and not the same. When we say that he is the same and not the same, we do not speak in the same sense, but we affirm that he is the same when we refer to his participation with the same in himself, and when we say that he is not-the-same, we allude to his communication with the different, thanks to which he separates himself from the same and becomes not the former.  but in something different. In this way, it is also correct to affirm that it is not-the-same. (256ab) (Platón, Sofista, 1992, pág. 443)

If it is maintained that non-being is not, what is it that is named as the non-same, that is, the non-being, the different. Plato introduces the relational variant of non-being: there is no such thing as non-being in general, but there are things that are not. In order that this may not lead to a contradiction, it is interpreted as one thing that is not in relation to another, although it, by itself, has its own essence. Thus, the non-white only exists in relation to the white, and could not be sustained in isolation.

The main consequence of the Foreigner's comment on the carácter relative of the Different (for nothing is Different in itselfí; A t is neededéThe term of comparison) will be the confirmation of the only predicative value of the non-being that will be reached... As Bluck (1975: 148) observed: "Cases of Difference are necessarily relative [relational] and, consequently, the Different in itself, qua paradigmatic norm [standard], is necessarily relative [relational]" (Cordero, 2016, pág. 185)

The turn incorporated by Plato allows, at the same time, to save Parmenides' premise, being is and non-being is not, and, on the other hand, to establish the mode of existence of things that are not. From a certain perspective, something can be said to be not, but only in relation to something that is. Negativity arises in opposition to a positivity that, as such, is already given. Thus, falsehood is the denial of a truth; but, if it were completely isolated, it would be meaningless.

The implications for the debates on nothingness, as a metaphysical resource that is repeated throughout the history of philosophy, reveal the absolute impossibility of nothingness; and that any discourse around it should be considered as the negation of everything that exists. Nothingness by itself is meaningless and nothing can be stated or predicated about it; on the other hand, it is possible to have a discourse or to endow it with a function if it is opposed to the given, effectively existing reality. This is the value of nihilism; and the marking of the limits of the apophatic pathways.

Synthetically, the findings of Plato's theory of form are:

The essence answers the question : what is it? And this is the core of its definition.

Essence is a form. Form and essence are the same.

The use of the term essence does not imply a substantialist conception of reality.

On the ontological plane, being is form: a way of being.

The main characteristics of the way of being are communicability and participation, which resolve the question of being and non-being; and, therefore, of movement and rest, unity and plurality, sensible and intelligible.

The essence answers the question : what is it? And this is the core of its definition.

Non-being is not; but there are things that are not. This non-being of things occurs only in relational terms. Non-being as such does not exist; something is not with respect to something that is, as its negation.

 

These elements must be taken into account, debated and transformed, in order to be integrated into a general theory of form, which is contemporary and which accounts for the current demands of this theory; For example, how can these Platonic considerations of essence and form be incorporated and redefined if form is claimed to be the introduction of a distinction? Can it be maintained that essence is that which introduces a distinction?

 

Bibliography

Aristóteles. (1994). Metafísica. (T. Calvo Martínez, Trans.) Madrid: Gredos.

Cordero, N. (2016). Platón contra Platón: La autocrítica del Parménides y la ontología del Sofista. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Editorial Biblos.

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Spencer Brown, G. (1972). Laws of form. New York: Julian Press Inc.

Spivak, G. C. (2012). An aesthetic education in the era of globalization. Cambridge, MA.: Harvard University Press.

 

 

 

FORMA Y ESENCIA EN PLATÓN

 



El camino hacia una definición de la noción de forma pasa necesariamente por Platón, quien coloca desde el inicio de sus obras este tema y progresivamente le conferirá un papel central en su sistema filosófico. Las reflexiones sobre la forma regresan inevitablemente a esta matriz, por lo que es preciso posicionarse sobre sus concepciones. La aproximación que se realiza en este trabajo no tiene la intención de reconstruir los interminables debates en torno a Platón, cuestión imposible dada su amplitud. Por esto, se centra exclusivamente en establecer, de manera sintética, el núcleo de la teoría de la forma en Platón, que sirva como insumo para su dilucidación contemporánea.

Tomo como referencia dos reflexiones actuales que considero que arrojan luz sobre un modo correcto de entender la forma platónica: la relación entre forma y esencia, tal como la plantea Vasilis Politis; y las transformaciones que sufre la forma en los últimos diálogos de Platón, especialmente en el Parménides y en El Sofista, analizados por Cordero. (Politis, Plato's Essentialism: Reinterpreting the Theory of Forms, 2021) (Cordero, 2016) Con el fin de contextualizar estas visiones de Platón, se puede consultar el trabajo de Larsen y Politis (Larsen & Politis, 2025).

La primera frase del texto de Politis enuncia la tesis central de su trabajo, en torno a la cual girará su interpretación de Platón: forma y esencia son lo mismo; esto es, la esencia es forma. Este argumento se sostiene en el entendimiento de que la esencia pregunta por el ti esti, ¿qué es?, y no intenta otra cosa que responder a esta interrogación.

El tema del presente estudio es la teoría de las Formas de Platón, como solía llamarse. La tesis del estudio es que las Formas de Platón son simplemente esencias y que la teoría de las Formas de Platón es una teoría de la esencia – esencias, en el sentido de lo que nos comprometemos por la suposición de que la pregunta ti esti ('¿Qué es?') puede plantearse y, si todo va bien, respondida. Esta tesis dice que las características que, como se reconoce generalmente, Platón atribuye a las Formas, se las atribuye porque piensa que puede demostrarse que las esencias, en el sentido original y mínimo de esencia, deben caracterizarse así. (Politis, Plato's Essentialism: Reinterpreting the Theory of Forms, 2021, pág. 1)

Si bien esta tesis se sustenta claramente sobre este correcto sentido de la esencia, que indaga por lo que una cosa es, o por aquello que hace que una cosa sea lo que es, deja sin responder su relación con la forma. ¿Por qué el hecho de preguntar por la esencia significa introducir la cuestión de la forma? La conclusión que se desprende de este razonamiento es que la pregunta por la esencia es equivalente a la pregunta por la forma. En otros términos, responder al qué es una cosa significa reconocer la forma que está detrás de ella como su esencia. Todo lo que existe está formado de alguna manera.

Se puede precisar esta relación entre forma y esencia aclarando que la esencia se da a sí misma en los entes como forma; así, descubrir su esencia es igual a reconocer la forma que le hace ser lo que es; esto es, la esencia tiene esta función formadora. Se asume que, en cuanto los entes tienen una esencia, poseen simultáneamente una forma. Además, la conclusión resultante de este razonamiento conduce a expresar que, si todo tiene una esencia, entonces, todo tiene una forma. Lo informe, al igual que el no-ser, como se verá más adelante, existe de manera relacional; es decir, esta realidad es informe respecto de esta otra realidad; pero, en sí misma no lo es.

Esta cuestión de la identidad entre forma y esencia, resulta evidente cuando se mira un objeto cualquiera en la vida diaria, en la cual responder a la pregunta de qué es, generalmente resulta sencillo; sin embargo, cuando se refiere a cuestiones como el bien, la verdad, la belleza y la justicia, la cuestión se torna harto difícil. En estos casos, estamos obligados a realizar extensas y profundas consideraciones para responder a la pregunta, y las respuestas que se dan siempre son objeto de disputa. Así, la forma justicia requiere de una indagación detenida para saber cuál es su esencia.

Si hay algo de lo que Sócrates, tal y como lo representa Platón, está convencido, es que la  cuestión de los ti esti, especialmente cuando se plantea sobre ciertas cosas o cualidades, como la belleza, la igualdad, la unidad, la justicia, es una de las más importantes y profundamente difíciles, cuya respuesta es una tarea importante y requiere una investigación exigente. (Politis, Plato's Essentialism: Reinterpreting the Theory of Forms, 2021, pág. 2)

Una vez dada esta primera consideración que entrecruza esencia, forma y la pregunta ¿qué es?, Platón exige que la respuesta a esta interrogante sea unitaria y explicativa. Estos dos requerimientos necesarios se refieren a un problema mucho más complicado, que emerge de la existencia de lo múltiple, respecto de lo cual la esencia es la unidad; esto es, entes que comparten la misma esencia y que, por este motivo, son iguales, parecidos o pertenecen al mismo campo de fenómenos sin que sean necesariamente idénticos.

Si se observa que una realidad p tiene la esencia r, y que otra realidad q tiene la esencia r, y así con una serie de objetos, tenemos que admitir que diversas realidades pueden tener la misma esencia; pero, esta esencia no surge por medio de procedimientos inductivos, sino que rebasa el hecho concreto; y, por esto, la respuesta a través del ejemplar a la pregunta qué es, se torna insuficiente; de la misma manera, la pregunta ¿qué es el color?, no se resuelve diciendo este objeto es de color rojo o verde. La esencia del color recubre el conjunto de todos los colores.

A más de su carácter unitario, las esencias deben poseer un carácter explicativo. Las esencias que hacen que una cosa sea lo que es, son suficientes para posibilitar que esa cosa sea lo que es. La esencia confiere al ente los atributos y las características que le hacen ser lo que es: “Platón asocia requisitos sustantivos adicionales con la  pregunta ti esti; en particular, la respuesta a la pregunta debe ser unitaria y debe ser explicativa”. (Politis, Plato's Essentialism: Reinterpreting the Theory of Forms, 2021, pág. 2)

El siguiente paso que tiende a darse casi de manera automática es interpretar a Platón siguiendo las elaboraciones de Aristóteles (Aristóteles, 1994); rápidamente se vincula a la esencia con la sustancia; pero hay que quedarse en la definición directa de la esencia, como forma que hace que una cosa sea lo que es, sin presuponer ni conferir existencia a aquello de lo cual es esencia: “De esto se deduce que, contrario a una comprensión común de las Formas de Platón, no tenemos ninguna razón para suponer que las Formas sean sustancias que tienen esencias; todo lo que tenemos razones para suponer es que simplemente son esencias” (Politis, Plato's Essentialism: Reinterpreting the Theory of Forms, 2021, pág. 11). Por ejemplo, se puede decir que un unicornio tiene las propiedades x,y,z, sin que esto implique su existencia efectiva; cabe elaborar detalladamente lo que es la justicia, aunque el mundo sea fundamentalmente injusto.

Como señala Politis, la discusión que aquí está en juego radica en sostener la posibilidad de una teoría de la esencia que no incluya una definición sobre la sustancia y que presupone la existencia de un primer principio, del cual se origina todo lo demás; por lo tanto, es preciso rescatar la posibilidad de una vía diferente de la aristotélica: “Suponer esto es asumir que no puede existir teoría de la esencia salvo en combinación con una teoría del ser primario y la visión de que los seres primarios son sustancias: una suposición monumental”. (Politis, Plato's Essentialism: Reinterpreting the Theory of Forms, 2021, pág. 12)

Para una configuración del sentido de la esencia y la forma, este aspecto será crucial, especialmente porque permite la utilización de la noción de esencia quitándole la carga sustancialista que se le pone encima; más aún, afirmando la necesidad del uso correcto del término esencia, tal como lo podemos ver en autores como Marx en el análisis de la forma-valor como fundamento y esencia, y en Spivak con su uso estratégico del término esencia. Por lo tanto, se puede sostener la plena validez de una esencia no sustancialista, que permite la comprensión de fenómenos iguales o similares; en caso contrario, la realidad se disolvería en la diferencia. La esencia como forma explica tanto la mismidad como la diferencia. (Marx, 1975) (Spivak, 2012)

La cuestión de las formas, como esencias que son, se concibe en Platón de manera diferenciada dependiendo del tipo de cosas de las que se esté tratando. Se distinguen cuatro esferas: aquellas cosas como la unidad y la pluralidad, y la justicia, el bien y la bondad, que son independientes de la percepción sensible y que, de hecho, no se pueden captar por los sentidos, sino solo por el razonamiento. No podemos observar el bien, la verdad o la justicia, porque no son cualidad de las cosas sensibles; podemos establecer que un hecho es justo o injusto, pero allí no está la justicia como un universal. Y las otras dos, que son ciertos atributos como el agua o el fuego, y aquello que se denomina más tarde accidentes, que están adheridos a las cosas y no se pueden separar de ellas.

Al plantear esta cuestión a Sócrates —la cuestión de si, respecto a ciertas cosas, existen formas separadas de esas cosas— Parménides distingue entre cuatro tipos de cosas respecto a las cuales esta cuestión puede plantearse: i. Cosas como semejanza y nosemejanza, unidad y pluralidad: ¿Existen formas separadas de esas cosas, es decir,  ¿Separados de las cosas perceptibles por los sentidos que son similares o diferentes entre sí, o que son unitarias o no unitarias? ii. Cosas como la justicia, la bondad y la belleza: ¿Existen formas separadas de esas cosas, es decir, separadas de las cosas perceptibles por los sentidos que son justas, buenas o bellas? iii. Cosas como el agua, el fuego o los seres humanos: ¿Existen formas separadas de esas cosas, es decir, separadas del fuego, agua y seres humanos perceptibles por los sentidos? Por último, iv. Cosas como el barro, el pelo y la suciedad: ¿Existen formas separadas de esas cosas, es decir, separadas del barro, la suciedad y el cabello perceptibles por los sentidos? (Politis, Plato on Essences and Forms, 2025, pág. 489)

Por supuesto, Platón no llega a la concepción de unas formas que producen formas, aunque tiene que admitir que las cosas concretas tienen formas y que estas pueden ser señaladas para responder a la pregunta ¿qué es? Este aspecto de la teoría de la forma llegará mucho más tarde, especialmente de la mano de George Spencer Brown. (Spencer Brown, 1972) Más bien, se deja constancia de la variedad de esencias y de la diversidad de sus relaciones dependiendo del tipo de entes con los que estemos tratando, incluyendo esos principios ideales como el bien, la verdad y la justicia.

La teoría de la forma platónica, así formulada, aún plantea desafíos para su comprensión y, sobre todo, para su uso contemporáneo. Politis señala las principales características de la forma:

Las características que Platón atribuye a las Formas incluyen las siguientes: Las Formas son inmutables, uniformes, no perceptibles por los sentidos, conocibles solo por el razonamiento, base de la causalidad y la explicación, distintas de las cosas perceptibiles por los sentidos, necesarias para el pensamiento y el habla, separadas de las cosas físicas. (Politis, Plato's Essentialism: Reinterpreting the Theory of Forms, 2021, pág. 1)

En este momento, interesa tratar la primera característica, porque tomándola tal como está formulada, conduce a una metafísica inaceptable, porque transforma la esencia en algo fijo y separado de la realidad, y podría dar lugar a que se la interprete como una sustancia: Forms are changeless. Retomo los planteamientos de Néstor Luis Cordero, con la finalidad de analizar los cambios que sufre la teoría de la forma en Platón, en el Parménides y, especialmente, en el Sofista, que proporcionan una imagen distinta de la forma e introducen en ella la posibilidad de movimiento y cambio. (Cordero, 2016) (Platón, Parménides, 1992) (Platón, Sofista, 1992)

Los problemas surgen en Platón en el momento en el que trata de explicar aquellos aspectos que no son compatibles con la visión monística derivada de Parménides, porque parece insuperable la contraposición entre el ser es y el no-ser no es: mismidad y diferencia, unidad y multiplicidad, verdad y falsedad, razón y sensibilidad, entre otros. En último término, ¿cómo explicar que haya cosas que son?, ¿cómo decir de algo que no es, que es?

Platón entra de lleno a desarrollar una ontología, manteniendo el hallazgo fundamental de la esencia como forma, y su carácter no sustancialista. El paso del qué es al qué existe y de qué manera existe, implica transformaciones radicales en su concepción de la forma. En este contexto, Platón formula de manera explícita la relación entre forma y ser, porque descubre la forma del ser; o, de otro modo, que el ser es una forma.

Ext. — Aquél, escabulléndose en la tiniebla del no-ser, actúa en combinación con ella, y es difícil distinguirlo a causa de la oscuridad del lugar, ¿no es así?

Teet. — Así parece.

Ext. — El filósofo, por su parte, relacionándose siempre con la forma del ser mediante los razonamientos, tampoco es fácil de percibir, a causa, esta vez, de la luminosidad de la región. Los ojos del alma de la mayor parte de la gente, en efecto, son incapaces de esforzarse para mirar a lo divino. (254a) (Platón, Sofista, 1992, pág. 435)

 

En términos de Cordero, “el filósofo es un “ontólogo”, un experto en la Forma del Ser, al punto de estar “aferrado” a ella” (Cordero, 2016, pág. 175), y este será un hallazgo crucial, porque permite, al mismo tiempo, resolver las dificultades de una forma fija y conferirle movimiento, y, por otra parte, el ser como forma, participe de lleno de las características de esta. Platón llega, de esta manera, a una ontología de la forma.

 

El ser como forma tiene la capacidad de comunicarse; de hecho, la comunicación es el modo cómo el ser dota de existencia a aquello que solo tenía esencia. La comunicabilidad de las formas rompe su aislamiento y le prepara para explicar plenamente la realidad que tiene frente a sí, como la existencia del movimiento y el reposo, o de la unidad y la multiplicidad. 

 

Ext. —Puesto que se ha admitido que algunos géneros aceptan comunicarse recíprocamente y otros no, que algunos lo hacen con unos pocos y otros con muchos… (254b) (Platón, Sofista, 1992, pág. 435)

Conferir el ser es, ante todo, un movimiento de comunicación entre formas; más aún, en las hermosas palabras de Cordero, se comunica existencia: “La Forma del Ser, como fue el caso de la Forma del Bien, es funcional, no tiene una esencia precisa (como podría ser la belleza, la justicia, la pequeñez): es puramente dinámica, comunica existencia”. (Cordero, 2016, pág. 175)

La participación, que es otra característica fundamental de las formas, posibilita la relación entre elementos que, de otro modo, aparecen como totalmente aislados y sin capacidad de interrelacionarse. De esta manera, la cuestión crucial de la relación entre lo inteligible y lo sensible quedaría sin poder resolverse. La capacidad de comunicarse incluye la participación; esto es, los dos planos participan de la forma ser y, a través de esta, logran comunicarse.

O la Forma participa, o no existe. Y como la capacidad de comunicar (de actuar o de ser afectado) concierne a todo, so pena de no existir, no hay ya distinción —como vimos- entre lo sensible y lo inteligible. Mediante la participación y la presencia, lo sensible y lo inteligible participan mutuamente; gracias a la comunicación recíproca las Formas comunican entre sí (de manera selectiva, lógicamente) y, sin necesidad de justificarlo, ya que Platón siempre lo admitió, lo sensible comunica con lo sensible. (Cordero, 2016, pág. 176)

Platón se enfrenta, finalmente, al problema del no-ser, ya que ha admitido que el no-ser existe de alguna manera. Si el ser es la mismidad y el no-ser, lo diferente, ¿en qué consiste el no-ser?, ¿cuál es el estatuto ontológico del no-ser? Se insiste en mantener la tesis de Parménides de que el no-ser no es; pero, se introduce un matiz que altera el monismo parmenideano y lo abre a la comprensión de la negatividad.

Ext. — Hay que admitir, entonces, y sin enojarse, que el cambio es lo mismo y no lo mismo. Cuando decimos que él es lo mismo y no lo mismo, no hablamos en el mismo sentido, sino que afirmamos que es lo mismo cuando nos referimos a su participación con lo mismo en sí y cuando decimos que es no-lo-mismo aludimos a su comunicación con lo diferente, gracias a la cual se separa de lo mismo y se convierte no en aquello, sino en algo diferente. De este modo, también es correcto afirmar que es no-lo-mismo. (256ab) (Platón, Sofista, 1992, pág. 443)

Si se mantiene que el no-ser no es, ¿qué es aquello que se nombra como lo no-mismo?, es decir, el no-ser, lo diferente. Platón introduce la variante relacional del no-ser: no existe el no-ser en general, pero hay cosas que no son. Para que esto no conduzca a una contradicción, se interpreta como una cosa que no es respecto de otra, aunque ella, por sí misma, tenga su propia esencia. Así, lo no blanco solo existe en relación con lo blanco, y no podría sostenerse de manera aislada.

La consecuencia principal del comentario del Extranjero sobre el carácter relativo de lo Diferente (pues nada es Diferente en sí; hace falta un término de comparación) será la confirmación del valor solamente predicativo del no-ser al que se llegará… Como observara Bluck (1975: 148):“Los casos de Diferencia son necesariamente relativos [relational] y, en consecuencia, lo Diferente en sí, qua norma [standard] paradigmática, es necesariamente relativo [relational]” (Cordero, 2016, pág. 185)

El giro incorporado por Platón permite, al mismo tiempo, salvar la premisa de Parménides, el ser es y el no-ser no es, y, por otra parte, establecer el modo de existencia de las cosas que no son. Desde una determinada perspectiva, se puede decir que algo no es, pero solo en relación con algo que es. La negatividad surge en oposición a una positividad que, como tal, ya está dada. Así, la falsedad es la negación de una verdad; pero, si estuviera completamente aislada, carecería de sentido.

Las implicaciones para los debates sobre la nada, como recurso metafísico que se repite a lo largo de la historia de la filosofía, develan la imposibilidad absoluta de la nada; y que cualquier discurso en torno a ella deberá considerarse como la negación de todo lo existente. La nada por sí sola carece de significado y no se puede enunciar o predicar algo acerca de ella; en cambio, es posible tener un discurso o dotarle de una función si se le contrapone a la realidad dada, efectivamente existente. Esta es el valor del nihilismo; y el señalamiento de los límites de las vías apofáticas.

De manera sintética, los hallazgos de la teoría de la forma en Platón son:

La esencia responde a la pregunta ¿qué es? Y este es el núcleo de su definición.

La esencia es una forma. Forma y esencia son lo mismo.

El uso del término esencia no implica una concepción sustancialista de la realidad.

En el plano ontológico, el ser es forma: forma de ser.

Las características principales de la forma de ser son la comunicabilidad y la participación, que resuelven la cuestión del ser y no-ser; y, por tanto, del movimiento y reposo, unidad y pluralidad, sensible e inteligible.

La esencia responde a la pregunta ¿qué es? Y este es el núcleo de su definición.

El no-ser no es; pero existen cosas que no son. Este no ser de las cosas se da únicamente en término relacionales. El no-ser como tal no existe; algo no es respecto de algo que es, como su negación.

 

Estos elementos deberán ser tomados en cuenta, debatidos y transformados, para integrarse a una teoría general de la forma, que sea contemporánea y que dé cuenta de las exigencias actuales de esta teoría; por ejemplo, ¿de qué manera estas consideraciones platónicas sobre la esencia y la forma pueden ser incorporadas y redefinidas si se afirma que la forma es la introducción de una distinción? ¿Se puede sostener que la esencia es aquello que introduce una distinción?

 

BIBLIOGRAFÍA

 

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