La filosofía occidental no da más de sí misma. Se encuentra en un estado anémico y apenas tiene la fuerza suficiente para repetirse, a través de estudios y artículos científicos que revisan, reelaboran y encuentran el último matiz de cada uno de los filósofos del canon. Le sucede como a la mayoría de la música clásica, en la que todo se juega en la mejor interpretación, en la precisión de la reconstrucción de una obra, en regresar a Beethoven, a Mozart o a cualquier otro, para señalar cómo efectivamente debe sonar. También en la filosofía estamos llenos de estos intérpretes, de los expertos en encontrar aquello que no se dijo todavía, evitando reconocer el evidente desgaste explicativo de las teorías y los conceptos.
En gran medida, la filosofía occidental ha dejado de ser útil para entender y transformar el mundo, porque se encuentra exhausta, en el sentido de un constante vaciamiento de sí misma, por la vía de la redundancia y la repetición interminable. Una exhaución que parece trasladarse a la existencia entera y que se enfrenta a una agonía perpetua. Ocasionalmente intenta recomponerse, únicamente para volver a su estado de somnolencia.
Diagnósticos similares de la crisis de la filosofía occidental conducen a respuestas totalizantes, partiendo del supuesto de que la mirada sobre el campo filosófico entero permitiera proponer un pensamiento que escapara del callejón sin salida. Pero, la visión de conjunto también dice con claridad que no hay un exterior desde el cual se formularía una alternativa ontológica general. Como el universo en el que vivimos, no existe un exterior, un más allá en el cual ubicarnos para comprenderlo. Todo entedimiento de la filosofía occidental solo es posible desde dentro de ella misma.
La cuestión de la crítica a la filosofía occidental se traslada a otro terreno distinto de la búsqueda de la exterioridad imposible. Este pensamiento está lejos de ser una esfera homogénea; por el contrario, está plagado de fisuras, hendiduras, quiebres, deslices, líneas de ruptura, clinamen, contradicciones, falacias y paradojas. Aquí es donde se tiene que pensar, este es el lugar para la tarea de hackear la filosofía occidental, persiguiendo estas líneas de corte de la piedra aparentemente sólida de sus teorías, en cada corriente, autor y obra.
EL PROGRAMA
Huyendo de las falsas totalizaciones, se encuentra esto que llamamos hackeo caníbal y que es preciso caracterizar, a fin de evitar malentendidos y confusiones. En todo caso, se le da a este enfoque crítico un sentido estrictamente técnico. Por una parte, los procedimientos de hackeo se refieren a los modos de develar los fundamentos y postulados en los que se apoya una corriente filosófica, y que, por lo general, permanecen ocultos; y, como consecuencia, establecer su funcionamiento y sus relaciones con la realidad.
Pero, hackear también quiere decir alterar el curso de los razonamientos, llevar las argumentaciones a territorios distintos de los originales, hacerle decir a la teoría aquello que no quiere reconocer y explicitar las consecuencias muchas veces absurdas de sus afirmaciones. Desde luego, esto no agota los procedimientos de hackeo, que son muchos y muy variados; para cada filosofía, autor, texto y hasta fragmentos discursivos, será preciso señalar el tipo de hackeo al que se le someterá.
El nihilismo dialéctico se encuentra en el núcleo de los procedimientos de hackeo y debe entenderse como la afirmación histórica del doble proceso de negación de la filosofía occidental. La primera negación que proviene de fuera y que expresa la incapacidad de cualquier filosofía de representar y dar respuesta a los problemas de la humanidad, en la gigantesca diversidad de sus manifestaciones, reivindicaciones y desafíos.
La segunda negación corresponde a las fallas internas de los sistemas filosóficos, que les son inherentes y que se originan en las deficiencias de sus postulados y argumentaciones. Al acumularse los errores de fábrica de estas filosofías, terminan conduciéndole a esa negatividad que le habita y que termina por destruirla. El hackeo de la filosofía occidental no hace otra cosa que visibilizar la doble negatividad y acelerarla.
Hackear la filosofía occidental es una estrategia caníbal. Canibalizar es un método de apropiación del pensamiento y la cultura lo más profundamente que se pueda; es decir, comprender las teorías, conceptos y argumentos, incluso mejor que aquel que los ha producido, a través de una reconstrucción minuciosa y rigurosa de los componentes de una determinada filosofía. El siguiente paso es la incorporación de aquellas teorías que se consideren apropiadas a nuestra propia concepción del mundo; pero, y esto es crucial, devorando y sometiendo esa filosofía a nuestra propia lógica, cultura y modo de ver el mundo.
Una de las consideraciones centrales de este proyecto radica en replantearse la filosofía moderna y verla como un producto de la secularización incompleta. Es cierto, y ha sido estudiado hasta el cansancio, que la filosofía renacentista y moderna provoca una ruptura con la Edad Media, con el surgimiento de teorías y sistemas que se presentan como radicalmente diferentes. Sin embargo, no se señalan con suficiente énfasis las deudas, las influencias y, sobre todo, las continuidades con la filosofía medieval.
La filosofía moderna es la expresión, a nivel conceptual, de las monarquías constitucionales; esto es, de la insuficiencia de las revoluciones burguesas, que se levantan sobre constituciones seculares, pero mantienen la institución de la realeza. De alguna manera, la filosofía moderna es a la vez monárquica y constitucional. Por ejemplo, en el caso de Kant, el Dios expulsado de la razón pura regresa con toda su fuerza para sustentar a la razón práctica; su filosofía no deja de tener los rasgos de una teodicea.
Por esto, se vuelve indispensable establecer un método de lectura de la filosofía medieval que, como sabemos, está plenamente fundida con la teología y se construye a partir de unas verdades que considera reveladas. Método que no reduce la filosofía medieval a una mera ideología que acompaña a la teología, sino que se pregunta qué está diciendo acerca del mundo, aunque lo haga de una manera que no la comprendemos con facilidad. Por ejemplo, ¿de qué manera las consideraciones teológicas y filosóficas sobre la Trinidad pueden ayudarnos a entender las cuestiones contemporáneas sobre la conformación del espíritu colectivo e individual?
Otro aspecto especialmente relevante radica en la adopción de un enfoque comparativo de la filosofía, que no debe entenderse solo como la existencia de un subcampo de la filosofía que trata de la relación entre filosofías, tal como ha mostrado Alexus McLeod, sino como un elemento esencial para la construcción de una filosofía crítica, que permita repensar los grandes paradigmas de la filosofía occidental. De esta manera, se incluye en el hackeo caníbal una reconstrucción de la filosofía amerindia o del budismo zen, que, con la finalidad de establecer aquello que comparte con la filosofía occidental y lo que le diferencia.
El hackeo caníbal de la filosofía occidental está lejos de ser un hecho aislado y se puede encontrar perspectivas en gran medida similares en campos distintos, que parten de preocupaciones diferentes, pero que desembocan igualmente en una crítica de la razón impura occidental. Por esto, aprende y se alimenta de las corrientes de la negritud, los feminismos, la interseccionalidad, los ecologismos y, de manera especial, de las teorizaciones provenientes del transgénero.
De hecho, el desnudamiento del pensamiento occidental toma del transgénero aquellos movimientos conceptuales de fondo y ya generalizados, los traslada a la esfera filosófica; para esto, la crítica transgénero se transforma en el operador Trans* y pretende hacer estallar el canon occidental, de manera similar al efecto que tiene el transgénero en la sexualidad y el género. En estes sentido, también se puede decir que el transgénero hackea de manera caníbal el campo del género.
Inevitablemente, la pregunta por la relación con el marxismo emerge, dado que se filosofa en las condiciones impuestas por el capitalismo demasiado tardío. El hackeo caníbal se alimenta de una lectura cercana de Karl Marx, que muestre a Marx hablando por sí mismo, antes de la conversión en aquello que se llama marxismo occidental. ¿Cuál es la filosofía que utiliza Marx para analizar el capitalismo? ¿Desarrolla una dialéctica propia más allá de las influencias hegelianas? Si se lo lee cuidadosa y detenidamente, a partir de la publicación del Mega 2, ¿qué aspectos esenciales de su crítica a la razón occidental deben retomarse? Cualquier propuesta crítica debe incluir el interés emancipatorio de la teoría, tal como Marx señala y practica.
LOS EJEMPLOS
Señalemos de manera sintética algunos ejemplos de hackeo caníbal de la filosofía occidental. Antes de entrar de lleno en el análisis de una obra filosófica conviene determinar el modo de lectura al que le someteremos y que se deriva de las propias características discursivas del texto que se está considerando. Así, Mil Mesetas de Deleuze y Guattari será tratada como una ficción filosófica, que describe un mundo extraño al nuestro, habitado por otro tipo de seres inteligentes, más bien cercana a una novela de ciencia ficción.
Las obras de Alain Badiou sobre el acontecimiento deberán entenderse como la realización de un sueño pitagórico, en el que un área de la matemática coincide plenamente con la realidad social y política y permite explicarla a cabalidad. La lectura de Baudrillard no se hace desde una perspectiva del análisis veritativo de sus enunciados, se deja de indagar si son verdaderos o falsos, y se traslada a la mirada del síntoma, como expresión del malestar de la cultura, que este autor expresa de manera magnífica. Algunos textos de Derrida, especialmente los tardíos, en vez de pertenecer a la esfera filosófica, son fragmentos de una teodicea que jamás logró completar.
En el caso de Foucault, partir de una pregunta crucial acerca de la capacidad de dar cuenta del origen y fundamento de su propio discurso. ¿Son aplicables las tesis de Foucault a sus propios escritos? ¿Emergen vacíos radicales cuando se realiza este procedimiento? ¿Si todo saber depende de un poder, el saber de Foucault de qué poder se desprende? ¿O es una excepción que prueba la insuficiencia de su teoría?
¿Cómo leer a Lacan desde una perspectiva filosófica sin extraerlo del secuestro de muchos de los psicoanalistas? ¿Es posible analizarlo e interpretarlo sin reducirlo a algún tipo de versión freudiana? ¿Qué puede decir Lacan no solo sobre el inconsciente individual sino sobre la constitución de los sujetos sociales? ¿También el inconsciente colectivo está estructurado como discurso y penetrado por el discurso del Otro?
En otros casos, la crisis de la filosofía occidental obliga a adoptar otras estrategias. La pérdida de capacidad explicativa de la filosofía frente a las grandes transformaciones sociales, políticas y tecnológicas de la humanidad, crea las condiciones para la penetración de pseudofilosofías. La necesidad urgente de respuestas a los problemas acuciantes de la vida colectiva e individual lleva a que se acepten alimentos espirituales realmente dudosos y muchas veces tóxicos. Este es el caso de Byung-Chul Han, que representa el colapso de la filosofía con los libros de autoayuda, incluso con elementos de un pensamiento que funciona como los horóscopos o cualquier otro procedimiento adivinatorio. ¿Por qué, cuando se elige un alimento para el cuerpo, las personas se detienen, leen las etiquetas, se aseguran de la fecha de caducidad y piensan por un momento si será lo adecuado para consumir; y cuando se busca un alimento para el espíritu, se toma lo primero que asoma o está de moda, ¿sin detenerse a razonar si será lo apropiado?
Las epistemologías del Sur de Boaventura de Sousa Santos adolecen de contenido; no se encuentran en ellas los procedimientos cognoscitivos ni las metodologías que permitan su aplicación a la realidad, además de ponerse de espaldas a la ciencia contemporánea. Se trata más bien de un juego ideológico sin mayor sustento efectivo. Por otra parte, no se encuentra en su interior una aproximación, aunque fuera mínima, a los modos de conocimiento de las culturas ancestrales y de los pueblos originarios, a los cuales se les ignora por completo.
En otras ocasiones, que no son pocas, el hackeo caníbal de la filosofía occidental reconoce la validez de diversas teorías y conceptualizaciones en su afán de entender y transformar el mundo. Este es el caso de Enrique Dussel, que contribuyó a crear una conciencia anticolonial y al desarrollo de ideas liberadoras, con una clara intención emancipatoria. Sin embargo, el hackeo caníbal permite mostrar de manera crítica los elementos eurocéntricos de su propio pensamiento, que se presenta como el paradigma de la oposición al eurocentrismo. Habiendo vivido largos años en México, fue incapaz de reconocer y aprender de las filosofías de los pueblos mesoamericanos, como los mayas antiguos y modernos, los tzeltales y tzotziles, o de entrar en un debate abierto con el zapatismo clásico y actual. Para Dussel, estos pueblos carecían de una filosofía propia. Un profundo error eurocéntrico que también será característico de los teóricos de la decolonialidad.
LAS FUENTES DIRECTAS
Sería demasiado extenso colocar aquí todos los debates y lecturas de los que se alimenta el hackeo caníbal; por esto, se refiere únicamente a las fuentes directas de donde parte. Este proyecto comienza como una preocupación por repensar la estética y el arte, especialmente en el ámbito latinoamericano.
Así, se inicia con la publicación del primer volumen de Estéticas Caníbales, que se continúa con el programa de investigación sobre este tema en la Facultad de Artes de la Universidad de Cuenca y la elaboración de dos volúmenes colectivos y dos individuales: Hacia una nueva estética en América Latina y Teoría de la forma; y Estéticas caníbales, volumen dos y tres, respectivamente. Aquí es particularmente relevante el diálogo con la obra de Eduardo Viveiros de Castro y Philippe Descola, en la formulación del pensamiento caníbal de los pueblos amazónicos, y las aproximaciones a Bolívar Echeverría, para indagar por la posibilidad de reemplazar el ethos barroco por un ethos caníbal.
En este contexto, las estéticas caníbales dialogan con el pensamiento hacker, principalmente formulado por McKenzie Wark, para desembocar en la noción de hackeo caníbal. Finalmente, estas teorizaciones rebasan la esfera estética y se aplican al pensamiento occidental a través de una serie de estudios. De manera especial hay que referirse a la Ontología Amerindia, que reconstruye el pensamiento filosófico de los pueblos ancestrales de América, y el estudio que propone una dialéctica alternativa y no canónica a través de la lectura cercana de Marx en El espíritu científico de Karl Marx.