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jueves, 29 de enero de 2026

LA INMANENCIA EN ALAIN BADIOU

 

Alain Badiou se refiere el término inmanencia en su último libro de la trilogía Ser y acontecimiento, que se intitula La inmanencia de las verdades. El desafío consiste en construir un sistema definido por este término y, al mismo tiempo, introducir en este la infinitud. La condición que convierte a esta teoría en un asunto extremadamente difícil de alcanzar es la imposibilidad de recurrir a Dios y a las soluciones espirituales, porque tiene que evitar salirse del plano inmanente. Para Badiou, la trascendencia, del tipo que fuere, está excluida de antemano. (Badiou, Ser y acontecimiento 2003) (Badiou, Logic of worlds 2009) (Badiou, L´Inmanence de las vérités 2009)

¿Cómo conciliar inmanencia e infinitud sin elaborar un sistema explicado causalmente por la trascendencia? Badiou insiste en la negativa a renunciar a cualquiera de los dos aspectos que conforman la realidad. Quedarse únicamente con la inmanencia conducirá a alguna de las variantes del empirismo y del relativismo. Apelar a la trascendencia será regresar a la teología.

La cuestión de la verdad lleva a los dos términos, inmanencia e infinitud, a su máxima tensión. Badiou parte de reivindicar con fuerza el carácter universal de las verdades, es decir, su infinitud, sin la cual caeríamos en el relativismo. Una verdad tiene que ser válida para todos para ser tal.

Mi punto de partida, que, como siempre en filosofía, es también el punto que hay que demostrar y legitimar, es que, por un lado, existen verdades, es decir, entidades que tienen un valor y un alcance universales… (Badiou, L´Inmanence de las vérités 2009, 20)

Por otra parte, las verdades son productos colectivos e individuales; pertenecen plenamente a la esfera de lo público y están sometidas a todos los condicionamientos sociales y políticos. Dicho de esta manera, pareciera que se niega el carácter universal de las verdades.

Las verdades universales son inmanentes a los mundos reales porque se crean en ellos. Por Dios, decía Descartes. Por supuesto, lo traemos de vuelta a la tierra: las verdades son creadas por un sujeto humano, personal o impersonal, individual o colectivo, en mundos determinados, con materiales determinados. (Badiou, L´Inmanence de las vérités 2009, 20)

La formulación de la doble exigencia muestra las consecuencias negativas que tendría si optamos por ubicarnos en uno de los extremos: “De hecho, hay que luchar tanto contra la postura escéptica o relativista, que afirma que «no hay verdades universales, todo es relativo», como contra la postura dogmática, que afirma que «las verdades existen desde siempre en una figura trascendente y externa»”. (Badiou, L´Inmanence de las vérités 2009, 20)

Con el fin de encontrar una solución a la doble exigencia de inmanencia y finitud, sin recurrir a la trascendencia, Badiou recorre tres sentidos de la inmanencia y, al final, demuestra su plena articulación. Primero, la verdad como hecho histórico y paradigma de la inmanencia. Toda verdad es un producto social, determinado por un aquí y ahora.

En primer lugar, y este es el sentido básico que acabo de recordar, toda verdad es una producción inmanente en un mundo determinado, es decir, en un mundo histórico-geográfico, localizado tanto en el tiempo como en el espacio. (Badiou, L´Inmanence de las vérités 2009, 21)

En el segundo tipo de inmanencia, Badiou comienza a delinear la posible resolución de la tensión entre inmanencia e infinitud. Aun surgiendo del mundo, la verdad no queda prisionera de las condiciones históricas. La verdad se considera excedentaria a la situación y su excepcionalidad proviene de su universalidad. Por lo tanto, proviene de la esfera inmanente y desde allí alcanza un tipo de infinitud.

La «inmanencia» se opone aquí, de manera totalmente clásica, a la «trascendencia». Sin embargo, y esta es la segunda razón, una verdad también es una excepción con respecto al mundo en el que se crea, simplemente porque tiene un valor universal. (Badiou, L´Inmanence de las vérités 2009, 21)

En este segundo tipo de inmanencia, Badiou apela a la inmanencia propia de la infinitud, de las verdades con su carácter absoluto:

La segunda, que es la mía, por la que pasa la única continuación de la filosofía que conozco, propone un concepto de las verdades tal que su relación con lo absoluto no depende ni del Uno ni de una trascendencia. Tenemos aquí, pues, el segundo sentido de la inmanencia: las verdades están en una relación inmanente con el significado absoluto de su propio valor. (Badiou, L´Inmanence de las vérités 2009, 21)

Al haberse eliminado el recurso de la trascendencia, Badiou no tiene otra alternativa que descubrir dentro de la propia infinitud, en este caso de la verdad, su carácter inmanente. El primer tipo de inmanencia radica en el carácter social de la producción de la verdad; en cambio, el segundo tipo enuncia una relación inmanente que es interior a la propia verdad.

Una vez producida la verdad desde la matriz social, el valor de verdad le pertenece únicamente a la propia verdad, porque esta, en su infinitud, rebasa a la primera inmanencia. La verdad absoluta no puede estar contenida dentro de la inmanencia empírica, porque la despedazaría; por esto, se traslada al nivel de una inmanencia que es autorreferencial. El valor de verdad es inmanente únicamente a la esfera de la verdad, aunque su origen esté en lo social; esto le permite tener un “significado absoluto”.

La argumentación central de Badiou se ubica en esta parte y sigue la siguiente secuencia: producción colectiva de la verdad, excedencia de la verdad respecto de las condiciones de su producción, constitución de la esfera de la inmanencia de la verdad y realización de la relación entre finitud e infinitud.

La relación entre inmanencia e infinitud se da entre estas dos esferas inmanentes, aunque la inmanencia de la verdad haya sido producida por la inmanencia histórica. Por este mismo motivo, la verdad en tanto absoluta y universal retorna sobre el mundo y se constituye como la verdad de ese mundo.

A continuación, mostraré que el signo de esta inmanencia de lo absoluto viene dado por el valor infinito de una verdad. Una verdad es siempre testigo de la posibilidad de una relación inmanente entre lo finito y lo infinito. De ahí el lugar central que ocupa, en todas las operaciones conceptuales de este libro, la dialéctica finito/infinito. (Badiou, L´Inmanence de las vérités 2009, 21)

El tercer tipo de inmanencia es la concreción de la relación entre los dos tipos mencionados, que se da a través un proceso de subjetivación. El sujeto, social e individual, se convierte en una propiedad emergente de las esferas inmanentes, como portador de la verdad. Así, ser sujeto es ser sujeto de la verdad y, por este medio, acceder desde la finitud a la infinitud. La verdad no es exterior al sujeto, sino que también le es inmanente. Podría hablarse de una inherencia de la verdad en el sujeto.

Por último, la tercera función de la palabra «inmanencia» proviene del hecho de que el devenir-sujeto de un individuo o de un colectivo depende de su capacidad para ser inmanente al proceso de una verdad. Ser sujeto, convertirse en sujeto, es otra forma de inmanencia, que es la inmanencia a un proceso de verdad y, por lo tanto, también a la relación con lo absoluto que sustenta toda verdad. (Badiou, L´Inmanence de las vérités 2009, 21-22)

Badiou sintetiza todo este proceso de la siguiente manera:

«Inmanencia de las verdades» tiene este triple sentido: inmanencia de la producción de lo verdadero a un mundo determinado, inmanencia de una verdad a una cierta relación entre lo finito y lo infinito como signo de que toca lo absoluto, inmanencia de todo sujeto constituido como tal, más allá de su individualidad particular, a un proceso de verdad. (Badiou, L´Inmanence de las vérités 2009, 22)

Cabe preguntarse si Badiou efectivamente resuelve el problema de la inmanencia en su relación con la infinitud. Si bien se descarta la apelación a un Dios trascendente, se mantiene la dificultad por la existencia de los universales que tienen un carácter absoluto. Difícilmente se puede aceptar, sin más, esta tesis, porque al formarse otro plano de inmanencia, que es el de la infinitud, no deja de ser como tal una infinitud y subyace a ella un cierto aroma a transcendencia, aunque sea bajo su forma secularizada.

Además, se deja sin explicar los procesos mediante los cuales la esfera de la inmanencia histórica produce universales absolutos que, inmediatamente, los echa de su mundo. ¿Cómo se da esta clase tan especial de productos que surgen de la finitud y se convierten en infinitos? ¿De qué manera la finitud contiene de manera inherente la infinitud?

La resolución de esta cuestión tan ardua no proviene de la negación del problema como tal. Tenemos ante nosotros la producción de universales, entre ellos la verdad que, aunque son productos históricos, son excedentarios respecto de la situación en la que fueron producidos. De otra manera, estaríamos ante el triunfo del relativismo y el escepticismo. Sin embargo, no se dilucida el modo de existencia de la esfera de los universales, que también son inmanentes a su propio campo.

Si queremos salir de un mundo así, en el que solo hay creaciones relativas o, como digo en Logiques des mondes, solo individuos y lenguajes, hay que proceder a una crítica minuciosa de la tesis de la finitud. Hay que demostrar que el infinito es un recurso exigible y real, como garantía de todo lo que concierne a las verdades que tienen un valor universal. (Badiou, L´Inmanence de las vérités 2009, 23)

El texto de Badiou deja abierto el desafío y habrá que buscar un camino de solución; eso sí, reconociendo la validez de la forma en que está formulada; esto es, no es suficiente construir un sistema totalmente inmanente, porque se deja de lado esa otra esfera, cuyo reconocimiento es inevitable. En este sentido, tentativas como las de Deleuze y Guattari, y Manual de Landa fracasan en su intento. (Deleuze y Guattari 1997) (DeLanda 2021)

Bibliografía

Badiou, Alain. 2009. L´Inmanence de las vérités. Paris: Fayard.

—. 2009. Logic of worlds. London: Continuum.

—. 2003. Ser y acontecimiento. Buenos Aires: Manantial.

DeLanda, Manuel. 2021. Teoría de los ensamblajes y complejidad social . Buenos Aires: Tinta Limón.

Deleuze, Gilles, y Féliz Guattari. 1997. ¿Qué es la filosofía? . Barcelona: Anagrama.