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jueves, 27 de agosto de 2026

HACKEO CANÍBAL DE LA FILOSOFÍA OCCIDENTAL


 La filosofía occidental no da más de sí misma. Se encuentra en un estado anémico y apenas tiene la fuerza suficiente para repetirse, a través de estudios y artículos científicos que revisan, reelaboran y encuentran el último matiz de cada uno de los filósofos del canon. Le sucede como a la mayoría de la música clásica, en la que todo se juega en la mejor interpretación, en la precisión de la reconstrucción de una obra, en regresar a Beethoven, a Mozart o a cualquier otro, para señalar cómo efectivamente debe sonar. También en la filosofía estamos llenos de estos intérpretes, de los expertos en encontrar aquello que no se dijo todavía, evitando reconocer el evidente desgaste explicativo de las teorías y los conceptos.

 En gran medida, la filosofía occidental ha dejado de ser útil para entender y transformar el mundo, porque se encuentra exhausta, en el sentido de un constante vaciamiento de sí misma, por la vía de la redundancia y la repetición interminable. Una exhaución que parece trasladarse a la existencia entera y que se enfrenta a una agonía perpetua. Ocasionalmente intenta recomponerse, únicamente para volver a su estado de somnolencia.

 Diagnósticos similares de la crisis de la filosofía occidental conducen a respuestas totalizantes, partiendo del supuesto de que la mirada sobre el campo filosófico entero permitiera proponer un pensamiento que escapara del callejón sin salida. Pero, la visión de conjunto también dice con claridad que no hay un exterior desde el cual se formularía una alternativa ontológica general. Como el universo en el que vivimos, no existe un exterior, un más allá en el cual ubicarnos para comprenderlo. Todo entedimiento de la filosofía occidental solo es posible desde dentro de ella misma.

 La cuestión de la crítica a la filosofía occidental se traslada a otro terreno distinto de la búsqueda de la exterioridad imposible. Este pensamiento está lejos de ser una esfera homogénea; por el contrario, está plagado de fisuras, hendiduras, quiebres, deslices, líneas de ruptura, clinamen, contradicciones, falacias y paradojas. Aquí es donde se tiene que pensar, este es el lugar para la tarea de hackear la filosofía occidental, persiguiendo estas líneas de corte de la piedra aparentemente sólida de sus teorías, en cada corriente, autor y obra.

 EL PROGRAMA

 Huyendo de las falsas totalizaciones, se encuentra esto que llamamos hackeo caníbal y que es preciso caracterizar, a fin de evitar malentendidos y confusiones. En todo caso, se le da a este enfoque crítico un sentido estrictamente técnico. Por una parte, los procedimientos de hackeo se refieren a los modos de develar los fundamentos y postulados en los que se apoya una corriente filosófica, y que, por lo general, permanecen ocultos; y, como consecuencia, establecer su funcionamiento y sus relaciones con la realidad.

 Pero, hackear también quiere decir alterar el curso de los razonamientos, llevar las argumentaciones a territorios distintos de los originales, hacerle decir a la teoría aquello que no quiere reconocer y explicitar las consecuencias muchas veces absurdas de sus afirmaciones. Desde luego, esto no agota los procedimientos de hackeo, que son muchos y muy variados; para cada filosofía, autor, texto y hasta fragmentos discursivos, será preciso señalar el tipo de hackeo al que se le someterá.

 El nihilismo dialéctico se encuentra en el núcleo de los procedimientos de hackeo y debe entenderse como la afirmación histórica del doble proceso de negación de la filosofía occidental. La primera negación que proviene de fuera y que expresa la incapacidad de cualquier filosofía de representar y  dar respuesta a los problemas de la humanidad, en la gigantesca diversidad de sus manifestaciones, reivindicaciones y desafíos.

 La segunda negación corresponde a las fallas internas de los sistemas filosóficos, que les son inherentes y que se originan en las deficiencias de sus postulados y argumentaciones. Al acumularse los errores de fábrica de estas filosofías, terminan conduciéndole a esa negatividad que le habita y que termina por destruirla. El hackeo de la filosofía occidental no hace otra cosa que visibilizar la doble negatividad y acelerarla.

 Hackear la filosofía occidental es una estrategia caníbal. Canibalizar es un método de apropiación del pensamiento y la cultura lo más profundamente que se pueda; es decir, comprender las teorías, conceptos y argumentos, incluso mejor que aquel que los ha producido, a través de una reconstrucción minuciosa y rigurosa de los componentes de una determinada filosofía. El siguiente paso es la incorporación de aquellas teorías que se consideren apropiadas a nuestra propia concepción del mundo; pero, y esto es crucial, devorando y sometiendo esa filosofía a nuestra propia lógica, cultura y modo de ver el mundo.

 Una de las consideraciones centrales de este proyecto radica en replantearse la filosofía moderna y verla como un producto de la secularización incompleta. Es cierto, y ha sido estudiado hasta el cansancio, que la filosofía renacentista y moderna provoca una ruptura con la Edad Media, con el surgimiento de teorías y sistemas que se presentan como radicalmente diferentes. Sin embargo, no se señalan con suficiente énfasis las deudas, las influencias y, sobre todo, las continuidades con la filosofía medieval.

 La filosofía moderna es la expresión, a nivel conceptual, de las monarquías constitucionales; esto es, de la insuficiencia de las revoluciones burguesas, que se levantan sobre constituciones seculares, pero mantienen la institución de la realeza. De alguna manera, la filosofía moderna es a la vez monárquica y constitucional. Por ejemplo, en el caso de Kant, el Dios expulsado de la razón pura regresa con toda su fuerza para sustentar a la razón práctica; su filosofía no deja de tener los rasgos de una teodicea.

 Por esto, se vuelve indispensable establecer un método de lectura de la filosofía medieval que, como sabemos, está plenamente fundida con la teología y se construye a partir de unas verdades que considera reveladas. Método que no reduce la filosofía medieval a una mera ideología que acompaña a la teología, sino que se pregunta qué está diciendo acerca del mundo, aunque lo haga de una manera que no la comprendemos con facilidad. Por ejemplo, ¿de qué manera las consideraciones teológicas y filosóficas sobre la Trinidad pueden ayudarnos a entender las cuestiones contemporáneas sobre la conformación del espíritu colectivo e individual?

 Otro aspecto especialmente relevante radica en la adopción de un enfoque comparativo de la filosofía, que no debe entenderse solo como la existencia de un subcampo de la filosofía que trata de la relación entre filosofías, tal como ha mostrado Alexus McLeod, sino como un elemento esencial para la construcción de una filosofía crítica, que permita repensar los grandes paradigmas de la filosofía occidental. De esta manera, se incluye en el hackeo caníbal una reconstrucción de la filosofía amerindia o del budismo zen, que, con la finalidad de establecer aquello que comparte con la filosofía occidental y lo que le diferencia.

 El hackeo caníbal de la filosofía occidental está lejos de ser un hecho aislado y se puede encontrar perspectivas en gran medida similares en campos distintos, que parten de preocupaciones diferentes, pero que desembocan igualmente en una crítica de la razón impura occidental. Por esto, aprende y se alimenta de las corrientes de la negritud, los feminismos, la interseccionalidad, los ecologismos y, de manera especial, de las teorizaciones provenientes del transgénero.

 De hecho, el desnudamiento del pensamiento occidental toma del transgénero aquellos movimientos conceptuales de fondo y ya generalizados, los traslada a la esfera filosófica; para esto, la crítica transgénero se transforma en el operador Trans* y pretende hacer estallar el canon occidental, de manera similar al efecto que tiene el transgénero en la sexualidad y el género. En estes sentido, también se puede decir que el transgénero hackea de manera caníbal el campo del género.

 Inevitablemente, la pregunta por la relación con el marxismo emerge, dado que se filosofa en las condiciones impuestas por el capitalismo demasiado tardío. El hackeo caníbal se alimenta de una lectura cercana de Karl Marx, que muestre a Marx hablando por sí mismo, antes de la conversión en aquello que se llama marxismo occidental. ¿Cuál es la filosofía que utiliza Marx para analizar el capitalismo? ¿Desarrolla una dialéctica propia más allá de las influencias hegelianas? Si se lo lee cuidadosa y detenidamente, a partir de la publicación del Mega 2, ¿qué aspectos esenciales de su crítica a la razón occidental deben retomarse? Cualquier propuesta crítica debe incluir el interés emancipatorio de la teoría, tal como Marx señala y practica.

 LOS EJEMPLOS

 Señalemos de manera sintética algunos ejemplos de hackeo caníbal de la filosofía occidental. Antes de entrar de lleno en el análisis de una obra filosófica conviene determinar el modo de lectura al que le someteremos y que se deriva de las propias características discursivas del texto que se está considerando. Así, Mil Mesetas de Deleuze y Guattari será tratada como una ficción filosófica, que describe un mundo extraño al nuestro, habitado por otro tipo de seres inteligentes, más bien cercana a una novela de ciencia ficción.

 Las obras de Alain Badiou sobre el acontecimiento deberán entenderse como la realización de un sueño pitagórico, en el que un área de la matemática coincide plenamente con la realidad social y política y permite explicarla a cabalidad. La lectura de Baudrillard no se hace desde una perspectiva del análisis veritativo de sus enunciados, se deja de indagar si son verdaderos o falsos, y se traslada a la mirada del síntoma, como expresión del malestar de la cultura, que este autor expresa de manera magnífica. Algunos textos de Derrida, especialmente los tardíos, en vez de pertenecer a la esfera filosófica, son fragmentos de una teodicea que jamás logró completar.

 En el caso de Foucault, partir de una pregunta crucial acerca de la capacidad de dar cuenta del origen y fundamento de su propio discurso. ¿Son aplicables las tesis de Foucault a sus propios escritos? ¿Emergen vacíos radicales cuando se realiza este procedimiento? ¿Si todo saber depende de un poder, el saber de Foucault de qué poder se desprende? ¿O es una excepción que prueba la insuficiencia de su teoría?

 ¿Cómo leer a Lacan desde una perspectiva filosófica sin extraerlo del secuestro de muchos de los psicoanalistas? ¿Es posible analizarlo e interpretarlo sin reducirlo a algún tipo de versión freudiana? ¿Qué puede decir Lacan no solo sobre el inconsciente individual sino sobre la constitución de los sujetos sociales? ¿También el inconsciente colectivo está estructurado como discurso y penetrado por el discurso del Otro?

 En otros casos, la crisis de la filosofía occidental obliga a adoptar otras estrategias. La pérdida de capacidad explicativa de la filosofía frente a las grandes transformaciones sociales, políticas y tecnológicas de la humanidad, crea las condiciones para la penetración de pseudofilosofías. La necesidad urgente de respuestas a los problemas acuciantes de la vida colectiva e individual lleva a que se acepten alimentos espirituales realmente dudosos y muchas veces tóxicos. Este es el caso de Byung-Chul Han, que representa el colapso de la filosofía con los libros de autoayuda, incluso con elementos de un pensamiento que funciona como los horóscopos o cualquier otro procedimiento adivinatorio. ¿Por qué, cuando se elige un alimento para el cuerpo, las personas se detienen, leen las etiquetas, se aseguran de la fecha de caducidad y piensan por un momento si será lo adecuado para consumir; y cuando se busca un alimento para el espíritu, se toma lo primero que asoma o está de moda, ¿sin detenerse a razonar si será lo apropiado?

 Las epistemologías del Sur de Boaventura de Sousa Santos adolecen de contenido; no se encuentran en ellas los procedimientos cognoscitivos ni las metodologías que permitan su aplicación a la realidad, además de ponerse de espaldas a la ciencia contemporánea. Se trata más bien de un juego ideológico sin mayor sustento efectivo. Por otra parte, no se encuentra en su interior una aproximación, aunque fuera mínima, a los modos de conocimiento de las culturas ancestrales y de los pueblos originarios, a los cuales se les ignora por completo.

 En otras ocasiones, que no son pocas, el hackeo caníbal de la filosofía occidental reconoce la validez de diversas teorías y conceptualizaciones en su afán de entender y transformar el mundo. Este es el caso de Enrique Dussel, que contribuyó a crear una conciencia anticolonial y al desarrollo de ideas liberadoras, con una clara intención emancipatoria. Sin embargo, el hackeo caníbal permite mostrar de manera crítica los elementos eurocéntricos de su propio pensamiento, que se presenta como el paradigma de la oposición al eurocentrismo. Habiendo vivido largos años en México, fue incapaz de reconocer y aprender de las filosofías de los pueblos mesoamericanos, como los mayas antiguos y modernos, los tzeltales y tzotziles, o de entrar en un debate abierto con el zapatismo clásico y actual. Para Dussel, estos pueblos carecían de una filosofía propia. Un profundo error eurocéntrico que también será característico de los teóricos de la decolonialidad.

 LAS FUENTES DIRECTAS

 Sería demasiado extenso colocar aquí todos los debates y lecturas de los que se alimenta el hackeo caníbal; por esto, se refiere únicamente a las fuentes directas de donde parte. Este proyecto comienza como una preocupación por repensar la estética y el arte, especialmente en el ámbito latinoamericano.

 Así, se inicia con la publicación del primer volumen de Estéticas Caníbales, que se continúa con el programa de investigación sobre este tema en la Facultad de Artes de la Universidad de Cuenca y la elaboración de dos volúmenes colectivos y dos individuales: Hacia una nueva estética en América Latina y Teoría de la forma; y Estéticas caníbales, volumen dos y tres, respectivamente. Aquí es particularmente relevante el diálogo con la obra de Eduardo Viveiros de Castro y Philippe Descola, en la formulación del pensamiento caníbal de los pueblos amazónicos, y las aproximaciones a Bolívar Echeverría, para indagar por la posibilidad de reemplazar el ethos barroco por un ethos caníbal.  

 En este contexto, las estéticas caníbales dialogan con el pensamiento hacker, principalmente formulado por McKenzie Wark, para desembocar en la noción de hackeo caníbal. Finalmente, estas teorizaciones rebasan la esfera estética y se aplican al pensamiento occidental a través de una serie de estudios. De manera especial hay que referirse a la Ontología Amerindia, que reconstruye el pensamiento filosófico de los pueblos ancestrales de América, y el estudio que propone una dialéctica alternativa y no canónica a través de la lectura cercana de Marx en El espíritu científico de Karl Marx.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

lunes, 26 de enero de 2026

READING MODES




Justice. Being continually willing to admit that the other person is very different from what we read when he is in front of us (or when we think about him). Or rather, reading in him that he is certainly something different, perhaps something very different from what we read. Every being cries out silently, asking to be read in a different way. (Weil, 1994, pág. 98)

Philosophy, more than any other field of knowledge, penetrates the most diverse types of discourse and subjects them to its gaze. Cinema, comics, literature, video games, and quantum mechanics are all read philosophically. Nothing escapes its ability to subject knowledge to its perspective.

However, the reverse process rarely occurs. It is difficult to escape a reading about the validity and truth of the philosophical text, that is, its ability to show the world for what it really is, in its fundamentals. This level of approach to the philosophical text is, of course, indispensable, although insufficient.

One often has the impression that the philosophical work in our hands does not reveal the set of meanings it contains and that, in some way, it enjoys hiding behind its argumentative sophistry. For this reason, when necessary, we must hack into the text and penetrate its hidden codes.

We must use a cannibalistic strategy to hack into the text and allow the contained cry to escape from the throat eager to say what it does not want to say. The philosophical discourse will appear in its true dimension and allow us to understand it fully, even in its incongruous or very difficult to accept aspects. It is possible that in this process the clarity of belonging to the philosophical field will be lost, and other unexpected registers will appear.

In the type of readings proposed here, the cannibalistic hacking strategy consists of radically changing the status of philosophical texts, shifting the focus from validity and truth to their belonging to different spheres, such as the construction of formal systems or the approach to fictional spaces.

Before presenting cannibalistic hacks, it must be emphasized that alternative readings do not negate the need to subject philosophical discourses to confrontation with the order of truth through rational debate. In fact, this should be the first step; only if, after this reading, it is found that there is something that is not understood, that does not fit, that escapes the coherence of the text, will another way of reading it be sought.

Firstly, texts as symptoms. Reading Jean Baudrillard, especially his later texts, one feels confused. What is he really saying? Is it an accurate description of the extreme decadence of the West? What is he referring to specifically? The answers should not be evaded but rather sought in a profound dialogue with Baudrillard. (Baudrillard, 2009)

Even after this exercise in comprehension, there remains the feeling that something is escaping us and that the text continues to mock us with its juggling act of concepts that are difficult to grasp. At this point, I put forward the symptom hypothesis. Beyond its veritative structure, Baudrillard is a symptom. Suddenly, a new space for interpreting his discourse opens, leading from the question of the text's degree of validity to the field of the symptom.

Now the key question is: what is Baudrillard a symptom of? A symptom is neither true nor false. Fever, pain, anxiety are only indicating an underlying discomfort that causes them. Certainly, we have to describe the characteristics of the symptom as accurately as possible before looking for its causes or the hidden phenomena that are producing it.

As in Baudrillard's case, when faced with philosophical discourses whose immediate rationality escapes us, we will open up the possibility of treating them as symptoms of social or cultural discomforts that are much more hidden behind this type of conceptual elaboration.

Secondly, conceptual fictions. The field of literary fiction or visual arts has always been a fertile ground for philosophical reflection. Now let us reverse this situation. Can philosophical texts not be considered abstract fictions? Let us avoid thinking about philosophical reflections that take the form of novels. The question here is much more radical. It is being claimed that there are philosophical discourses that are in fact conceptual fictions.

Take the case of Deleuze and Guattari in A Thousand Plateaus (Deleuze & Guattari, 1994). If the reading remains solely at the level of rational understanding of the text, it leads to a dead end, even to obvious dilemmas. In Chapter 4, Postulates of Linguistics, the end of representation is asserted. But this definitive closure of language as a sphere of meanings is achieved precisely by using representation, that is, a long disquisition to demonstrate its impossibility. This then leads to the representation of the end of representation, which is clearly nonsense.

I proceeded to read it as if it were a chapter from a science fiction novel. There is a world where its inhabitants do not represent reality through language, because their mere presence says everything that needs to be said, probably because they belong to a single mind and there is no need for language with its meanings.

In this way, the incongruous text becomes a metaphor for the communication problems that humanity is going through, which are shown through this conceptual fiction, which cannot be taken literally or questioned for its truth value, but rather for its ability to metaphorically express what is happening in the real world.

Thirdly, possibilistic systems. Some philosophical texts behave like mathematical or logical systems, whose reference to reality is not immediate. They are abstract devices that are valid insofar as they are self-contained and function deductively. For its part, physics returns to mathematics and asks itself which part, which theorem and which segment are useful for expressing the phenomena it is dealing with.

This situation applies to books such as Alfred North Whitehead's Process and Reality. This should not be taken as an ontology that describes the components of the world and its processes, but rather as a possibilistic system. One of its parts could serve to describe a specific sphere of reality. Thus, in certain clearly specified cases, it is valid to say that to be is to become.

This is not an exhaustive list, but it will be most useful for understanding certain philosophical texts. I imagine, for example, how to read Byung-Chul Han, since none of the above alternatives would work (Han, 2024). In this case, a way of reading must be found that is in keeping with the type of discourse. Thus, Han's writings can be taken as horoscope texts, which can be read by anyone at any time and will always say something seemingly relevant, due to their level of generality and ambiguity. The horoscope is always right, because the person reading it makes it always right. As for Heidegger, it is inevitable to think that his writing is an act of bad faith, in the Sartrean sense of the term.(Sartre, 1993)

This exercise of applying different modes of reading to philosophical texts in order to understand them properly is not innocent; on the contrary, as Simone Weil points out, when we read, we are also read, interpreted and challenged by the discourses of others. Reading philosophical work, regardless of one's opinion of it, implies accepting dialogue with that school of thought and, despite efforts to control it, entering the logic of its reasoning in some way, even if only to contradict it. Writing from this Extreme West from which I am making these statements, the danger of slavery is present because I am forced to interpret myself according to the discourse of the other, which, in many cases, is the discourse of the master.

We read, but we are also read by another. Interference between both readings. Forcing someone to read themselves as others read them (slavery). Forcing others to read us as we read ourselves (conquest). Mechanism. Most of the time, a dialogue of the deaf. (Weil, 1994, p. 98)

In addition, there is the ethics of reading and the need to be fair to the texts we are subjecting to a particular reading. Weil's phrase is relevant here once again:

Who can boast that they will read fairly? (Weil, 1994, p. 98)

 

Bibliography

Baudrillard, J. (2009). ¿Por qué todo no ha desaparecido aún? . Buenos Aires: Libros del Zorzal.

Deleuze, G., & Guattari, F. (1994). Mil mesetas . Madrid: Pre-Textos.

Han, B.-C. (2024). La sociedad del cansancio . Barcelona: Herder.

Sartre, J. P. (1993). El ser y la nada. Buenos Aires: Losada.

Weil, S. (1994). La gravedad y la gracia. Madrid: Trotta.

Whitehead, A. N. (1956). Proceso y realidad. Buenos Aires: Losada.

 

 

MODOS DE LECTURA.



Justicia. Estar dispuestos continuamente a admitir que el otro es algo muy distinto de lo que leemos cuando él se halla delante (o cuando pensamos en él). O más bien, leer en él que ciertamente él es algo distinto, tal vez algo muy distinto de lo que leemos. Cada ser grita en silencio pidiendo ser leído de otra manera. (Weil, 1994, pág. 98)

La filosofía, más que cualquier otro conocimiento, penetra en los más diversos tipos de discursos y los somete a su mirada. Se lee filosóficamente el cine, el cómic, la literatura, los videojuegos, la mecánica cuántica. Nada escapa a su capacidad de someter a los saberes desde su perspectiva.

Sin embargo, el proceso inverso rara vez se da. Difícilmente se puede escapar de una lectura acerca de la validez y verdad del texto filosófico, esto es, de su capacidad de mostrar el mundo por lo que realmente es, en sus fundamentos. Este nivel de aproximación al texto filosófico es, desde luego, indispensable, aunque insuficiente.

Muchas veces se tiene la impresión de que la obra filosófica que está en nuestras manos no transparenta el conjunto de significaciones que contiene y que, de alguna manera, goza en esconderse detrás de sus argucias argumentativas. Por esto, cuando sea necesario, habrá que hackear el texto y penetrar en sus códigos ocultos.

Habrá que utilizar una estrategia caníbal para hackear el texto y que el grito contenido se desprenda de la garganta ansiosa de decir aquello que no quiere decir. El discurso filosófico aparecerá en su verdadera dimensión y permitirá que lo entendamos a cabalidad, incluso en sus aspectos incongruentes o muy difíciles de ser aceptados. Es posible que en este proceso la nitidez de la pertenencia al campo filosófico se pierda y se vean aparecer otros registros inesperados.

En este tipo de lecturas propuestas aquí, la estrategia de hackeo caníbal consiste en el cambio radical del estatuto de los textos filosóficos, desplazando el enfoque de la validez y la verdad hacia su pertenencia a esferas distintas, como las construcciones de sistemas formales o el acercamiento a los espacios ficcionales.

Antes de presentar los hackeos caníbales, se debe insistir en que las lecturas alternativas no anulan la necesidad de someter los discursos filosóficos a su confrontación con el orden veritativo, a través de un debate racional con estos. De hecho, este tendría que ser el primer paso; únicamente si después de esta lectura se constata que hay algo allí que no se entiende, que no encaja, que escapa a la coherencia del texto, se buscará otro modo de leerlo.

En primer lugar, textos como síntomas. Leyendo a Jean Baudrillard, especialmente sus últimos textos, uno se siente confundido. ¿Qué está diciendo realmente? ¿Es una descripción adecuada de la decadencia extrema de Occidente? ¿A qué se está refiriendo concretamente? Las respuestas no deben evadirse, sino tratar de encontrarlas en un diálogo profundo con Baudrillard. (Baudrillard, 2009)

Aun después de este ejercicio de comprensión, queda la sensación de que algo se nos escapa y de que el texto sigue riéndose de nosotros en su juego de malabarismos conceptuales difícilmente aprehensibles. En este momento, coloco la hipótesis del síntoma. Más allá de su estructura veritativa, Baudrillard es un síntoma. De golpe, se abre un nuevo espacio de interpretación de su discurso que lleva desde la pregunta por el grado de validez del texto hasta el campo del síntoma.

Ahora la cuestión clave es: ¿de qué es síntoma Baudrillard? Un síntoma no es ni verdadero ni falso. La fiebre, el dolor, la ansiedad únicamente están indicando un malestar de fondo que las provoca. Ciertamente, tenemos que describir con el máximo de fidelidad las características del síntoma antes de buscar sus causas o los fenómenos ocultos que lo están produciendo.

Como en el caso de Baudrillard, frente a discursos filosóficos cuya racionalidad inmediata se nos escapa, abriremos la posibilidad de tratarlos como síntomas de malestares sociales o culturales mucho más escondidos detrás de este tipo de elaboraciones conceptuales.

En segundo lugar, ficciones conceptuales. El terreno de las ficciones literarias o de las artes visuales siempre ha sido un ámbito propicio para la reflexión filosófica. Ahora realicemos la inversión de esta situación. ¿Acaso los textos filosóficos no pueden considerarse como ficciones abstractas? Evitemos pensar en las reflexiones filosóficas que tienen una forma novelada. La cuestión aquí es mucho más radical. Se está afirmando que hay discursos filosóficos que en realidad son ficciones conceptuales.

Tomemos el caso de Deleuze y Guattari en Mil mesetas (Deleuze & Guattari, 1994). Si la lectura se queda únicamente en el plano de la comprensión racional del texto, conduce a un callejón sin salida, incluso a dilemas manifiestos. En el capítulo 4. Postulados de la lingüística se afirma el fin de la representación. Pero esta clausura definitiva del lenguaje como esfera de las significaciones se la hace precisamente utilizando la representación, esto es, una larga disquisición para demostrar su imposibilidad. Entonces, se desemboca en la representación del fin de la representación, lo que claramente es un sinsentido.

He procedido a leerlo como si fuera un capítulo de una novela de ciencia ficción. Existe un mundo en donde sus habitantes no se representan la realidad a través del lenguaje, porque la sola presencia dice todo lo que se tiene que decir, probablemente porque pertenecen a una sola mente y no hace falta un lenguaje con sus significaciones.

De esta manera, el texto incongruente se transforma en una metáfora de los problemas de comunicación por los que la humanidad atraviesa y que se muestra a través de esta ficción conceptual, que no puede tomarse literalmente ni preguntarse por su valor de verdad, sino por su capacidad de expresar metafóricamente lo que sucede en el plano de lo real.

En tercer lugar, sistemas posibilísticos. Algunos textos filosóficos se comportan como sistemas matemáticos o lógicos, cuya referencia a la realidad no es inmediata. Son aparatos abstractos válidos en la medida en que están autocontenidos y funcionan de manera deductiva. Por su parte, la física regresa a mirar a la matemática y se pregunta qué parte, cuál teorema, qué segmento le es útil para expresar los fenómenos que está tratando.

Esta situación es aplicable a libros como el de Alfred North Whitehead, Proceso y realidad. Este no debe tomarse como una ontología que describiría los componentes del mundo y sus procesos, sino como un sistema posibilístico. Una de sus partes podría servir para describir una esfera específica de la realidad. Así, en ciertos casos que cabe especificar con claridad, es válido decir que ser es llegar a ser.

Esta no es una lista exhaustiva, pero será la más útil para la comprensión de algunos textos filosóficos. Me imagino, por ejemplo, cómo leer a Byung-Chul Han, ya que ninguna de las alternativas anteriores daría resultado (Han, 2024). En este caso, se debe encontrar un modo de lectura que esté acorde con el tipo de discurso. Así los escritos de Han pueden tomarse como textos-horóscopo, que pueden ser leídos por cualquier persona en el momento elegido y siempre dirán algo aparentemente pertinente, debido a su nivel de generalidad y ambigüedad. El horóscopo siempre acierta, porque la persona que lee hace que siempre acierte. En cuanto a Heidegger, es inevitable pensar que su escritura es un acto de mala fe, en el sentido sartreano del término. (Sartre, 1993)

Este ejercicio de aplicar diferentes modos de lectura a los textos filosóficos para su adecuada comprensión no es inocente; por el contrario, como señala Simone Weil, al leer también somos leídos, interpretados e interpelados por los discursos de esos otros. La lectura de una obra filosófica, independientemente de la opinión que se tenga de ella, implica la aceptación del diálogo con esa corriente de pensamiento y, a pesar de los esfuerzos por controlarlo, entrar de alguna manera en la lógica de su razonamiento, aunque fuere para contradecirlo. Escribiendo desde este Extremo Occidente desde el que elaboro estos enunciados, el peligro de la esclavitud está presente, porque me veo obligado a interpretarme según el discurso del otro que, en muchos casos, es el discurso del amo.

Leemos, pero también somos leídos por otro. Interferencias entre ambas lecturas. Obligar a alguien a que se lea a sí mismo como le leen los demás (esclavitud). Obligar a los demás a que nos lean como nos leemos a nosotros mismos (conquista). Mecanicismo. La mayoría de las veces, diálogo de sordos. (Weil, 1994, pág. 98)

Además, está la ética de la lectura y la necesidad de ser justos con los textos a los que estamos sometiendo a una particular lectura. Vale nuevamente la frase de Weil:

¿Quién puede jactarse de que va a leer justamente? (Weil, 1994, pág. 98)

Bibliografía

Baudrillard, J. (2009). ¿Por qué todo no ha desaparecido aún? . Buenos Aires: Libros del Zorzal.

Deleuze, G., & Guattari, F. (1994). Mil mesetas . Madrid: Pre-Textos.

Han, B.-C. (2024). La sociedad del cansancio . Barcelona: Herder.

Sartre, J. P. (1993). El ser y la nada. Buenos Aires: Losada.

Weil, S. (1994). La gravedad y la gracia. Madrid: Trotta.

Whitehead, A. N. (1956). Proceso y realidad. Buenos Aires: Losada.

 

 

miércoles, 23 de agosto de 2017

Proyecto Estéticas Caníbales

PROYECTO ESTÉTICAS CANÍBALES

Estéticas caníbales. Volumen 1. Del canon posmoderno a las estéticas caníbales.


Primera Parte. Arte y política.
1.      Fracturas del tiempo.
2.      Tres lecturas al modo de Glas.
Segunda Parte. La forma arte.
3.      La forma arte.
4.      Rubens Mano, Vaçadores.
5.      La génesis de la forma: Magdalena Fernández.
6.      La formación del canon posmoderno.

Tercera Parte. Las estéticas caníbales.
7.      Estéticas caníbales.
8.      El arte en estado play.
9.      Hacia una estética queer.

Estéticas caníbales. Volumen 2. Máquinas formales estéticas.


Introducción. ¿Qué son las estéticas caníbales?
Capítulo 1. Teoría general de la forma.
1.      Teoría general de la forma: proposiciones.
2.      La forma como distinción.
3.      Forma y contenido.
4.      Indexación: la forma como modo de indexación.
4.2. Los trascendental como forma.
5.      Economía política de la forma.
5.1. La forma en Marx.
5.2. La dialéctica de la forma.
5.3. A modo de síntesis.
6.      La forma arte.
7.      La forma diseño

Capítulo 2, Máquinas abstractas, máquinas estéticas.
1.      ¿Qué es una máquina?
2.      La forma estética es una máquina abstracta.
3.      Abstracciones maquínicas.
4.      El efecto superficie o pantallas por todos lados.
5.      Máquinas abstractas e intelecto general.
6.      Máquinas teatrales.
7.      Estética de las conexiones parciales.

Capítulo 3. Estética amerindia, una perspectiva caníbal.
1.      Introducción.
2.      La estética pasto.
3.      Abstracciones incas.
4.      Estética Jama-Coaque.

Capítulo 4. Baudrillard, el reverso del canibalismo.
1.      Baudrillard y el juego de Ender.
2.      De regreso a la economía política.


Estéticas caníbales. Volumen 3. Del ethos barroco al ethos caníbal.


INTRODUCCIÓN.
I.                 TEORÍA GENERAL DE LA FORMA.

1.      Introducción a la teoría general de la forma.
a.      Distinciones: identidades y diferencias.
b.      La imagen actual del mundo.
2.      Leyendo las Leyes de la forma de Georg Spencer Brown.
3.      Campo marcado, campo no marcado.
3.1. Inclusión excluyente: aquello que está incluido bajo la forma de la exclusión.
3.2. Exterior fundamentante como referente ideal inalcanzable.
3.3. Las formas de la recursividad.
3.4. Perspectivismo como predación de los espacios marcados.
4.      Medio/forma.
5.      Affordance o campos de acciones posibles.


II.                DEL ETHOS BARROCO AL ETHOS CANÍBAL

1.      La voluntad de forma.
2.      La economía política de los signos de Bolívar Echeverría.
3.      La forma negritud y la doble prescripción: blanquitud/negritud.
4.      Del ethos barroco.
4.1. Hegemonía: institución y destitución
4.2. Ethos barroco, institución y destitución.
4.3. Teologías políticas del barroco americano.
4.4. Abstracciones barrocas

5.      Del ethos barroco al ethos caníbal.
5.1. Lo invivible.
5.2. Vivir lo invivible o del ethos barroco al ethos caníbal.
5.3. Decir lo indecible.
5.4. Decidir lo indecidible. Sobre la política.

III.              AGAMBEN Y EL PROYECTO HOMO SACER.

1.      El proyecto Homo Sacer: una síntesis.

1.1. Introducción
1.2. Homo sacer: el poder soberano y la nuda vida, I, 1. (1995)
1.3. Estado de excepción, Homo sacer II, 1, (2003)
1.4. El reino y la gloria. Por una genealogía teológica de la economía y del gobierno, Homo sacer, II, 2. (2007)
1.5. Stasis, Homo sacer II, 2, 2015. (Basado en una conferencia del 2001 en Princeton)
1.6. El sacramento del lenguaje, Arqueología del juramento, Homo sacer II, 3. (2008)
1.7. Opus Dei, Homo Sacer II, 5. (2012)
1.8. Lo que queda de Auschwitz. El archivo y el testigo, Homo sacer III. (1998)
1.9. Altísima pobreza. Regla monástica y forma de vida, Homo sacer, IV, 1. (2011)
1.10.                 El uso del cuerpo, Homo sacer IV, 2. (2014)

2.      Una aproximación crítica al proyecto Homo Sacer de Agamben.

Estéticas hacker. (Provisional) Volumen 4. Estéticas caníbales


               Nicolás Rojas y Carlos Rojas.
1.      La forma hacker: del canibalismo a lo hacker.
2.      Pensamiento caníbal: Proposiciones.
3.      La forma dinero.
4.      Nihilismo hacker.
5.      El reverso de la metafísica o la ontología de los otros.
6.      La forma plástica.
7.      La forma cómic.
8.      La forma de vida Jama-Coaque; la forma Valdivia.
9.      Aproximación a Avet Terterian.


PROYECTO TEATRO CANÍBAL.


ISIDRO LUNA.

1.      Proposiciones del teatro caníbal.

2.      Obras:

2.1. Teatro político.

2.2. Teatro caníbal.



Proyecto Hacker:


               ¿SUEÑAN LOS HACKERS CON REVOLUCIONES ELÉCTRICAS?
                              Crítica de la razón digital.


DIRECCIONES:

Carlos Rojas:      carlos.rojas@ucuenca.edu.ec
                              http://esteticascanibales.blogspot.com

 

Nicolás Rojas: 

Juan Carlos Rojas

               Juanca720@hotmail.com