La estructura disciplinaria del conocimiento se
mantiene a pesar de los numerosos intentos por cuestionarla y superarla. Las
áreas del conocimiento todavía son compartimentos estancos y cuando aparecen
tendencias que cruzan las disciplinas, en vez de surgir espacios
transdisciplinarios, terminan por formarse nuevos campos científicos. Spivak
describe bien esta dinámica disciplinaria, ejemplificando la influencia de la
geopolítica en la constitución de estas áreas del conocimiento.
Dentro de esta obra, el Capítulo 4, 20 de noviembre de
1923 Postulados de la lingüística, expresa de manera bastante visible la
pertenencia al campo del texto ficcional. Una primera guía, no aplicable en
todos los casos, pero que en este resulta particularmente útil, consiste en
averiguar si las tesis planteadas en el capítulo son aplicables al discurso en
cuestión.
La tesis central del capítulo 4 sostiene que la función
fundamental del lenguaje es la emisión de órdenes que deben ser obedecidas y
que se expresan mediante consignas: “El lenguaje ni siquiera está hecho para
que se crea en él, sino para obedecer y hacer que se obedezca”.
Si se aplica esta tesis fuerte al propio capítulo 4,
volviendo la consigna contra sí misma, entonces la cuestión que emerge en toda
su radicalidad se expresa de la siguiente manera: al leer la serie de aparentes
argumentaciones contenida en el texto, se las debe tratar no como enunciados
que informan y comunican determinados contenidos, sino como órdenes. Por lo
tanto, hay que preguntar por las órdenes que el capítulo 4 está emitiendo y que
los lectores acatan o rechazan.
Pero, si esto es cierto, entonces el capítulo entero no
dice nada, no afirma lo que creemos que está sosteniendo; por el contrario, es
preciso embarcarse en el descubrimiento de los mandatos que se exige que se
cumplan. En el caso contrario, si decimos que los enunciados el capítulo 4
efectivamente son enunciados informativos de las tesis sostenidas por Deleuze y
Guattari, entonces hay una contradicción con el texto, porque este discurso de
Mil mesetas escapa a la definición de que el lenguaje es primordialmente una
consigna para ejecutarse.
Al introducir la hipótesis que considera el texto en
cuestión la categoría de ficción filosófica, se produce un desplazamiento
significativo, que conduce a otro tipo de situaciones, especialmente porque se
abandona el espacio de lo veritativo. De esta manera, se coloca el discurso del
capítulo 4 en el mismo nivel que la frase “El rey de Francia es calvo”, que al
carecer de referente deja de ser verdadero o falso.
El estatuto de la frase “El lenguaje ni siquiera está
hecho para que se crea en él, sino para obedecer y hacer que se obedezca.”,
lleva a que se traslade su discusión del plano de los enunciados filosóficos a
las proposiciones ficcionales. Ya no se trata de indagar por su valor de
verdad, sino, en primer lugar, en qué condiciones se podría proferir esta
frase, en qué condiciones se la podría usar de manera apropiada, como señalaría
Wittgenstein.
Siguiendo a Umberto Eco, especialmente en Lector in
fabula
El capitán Picard, a bordo de la nave Enterprise, llega a
Kepler-452b, una especie de
súper Tierra, ubicado en la constelación de Cygnus. Al desembarcar con su
tripulación y encontrarse con los habitantes del planeta, una mujer ataviada de
manera elegante y con muchísimos adornos, dice:
Nuestro planeta tiene tres soles y orbita cada uno de
ellos cada 36 días.
Aquí,
desde luego, desde la perspectiva ficcional existe un traductor universal que
les permite comunicarse inmediatamente. El capitán Picard responde:
Venimos del planeta Tierra, ubicado en el Sistema
Solar en la Vía Láctea.
Inmediatamente
se produce una confusión. Una jaula electrónica encierra a los tripulantes del
Enterprise, que no entienden qué sucede. Los habitantes de Kepler-452b gritan,
se increpan y las cosas están a punto de tornarse violentas. En ese momento, la
Picard ordena poner todas las armas en el suelo, desactivarlas y se inclinan
respetuosos ante los habitantes de Kepler. El estruendo cesa, los keplerianos
sonríen. Desaparece la jaula electrónica.
No
es este el lugar para extenderse sobre la historia de este mundo; es suficiente
con mencionar que el capitán Picard ha descubierto que la frase “Nuestro
planeta tiene tres soles y orbita cada uno de ellos cada 36 días” no tiene un
carácter informativo, sino que es un mandato o una consigna. Significa: “Deben
desarmarse y mostrar respeto por nuestro planeta y sus habitantes”. Finalmente,
la tripulación del Enterprise aprende un lenguaje formado por órdenes.
Se
podría seguir en la reconstrucción del mundo posible que sea compatible con la
ficción filosófica construida por Deleuze y Guattari, hasta tener una historia
completa, aunque esta tarea no se realizará en este momento. El objetivo ha
sido mostrar en este ejemplo puntual el funcionamiento de la ficción filosófica
y cómo permite una mejor aprehensión del texto.
Lejos
de ser un ejercicio puramente académico, la dilucidación de la ficción
filosófica de un mundo en donde el lenguaje consiste en dar órdenes arroja
lecciones sobre nuestro propio mundo. ¿Qué han aprendido Picard y su
tripulación? Los ha llevado a reflexionar sobre la importancia de preservar las
otras funciones del lenguaje, como las informativas y comunicativas, para
combatir las tendencias a transformar la lengua en un mero vehículo para
imponer el dominio de unas personas o clases sobre otras, a través de encontrar
obediencia a los mandatos del poder constituido.
Una
tarea de largo aliento consistiría en analizar qué autores, libros, fragmentos
discursivos, de los filósofos de cualquier época, pero especialmente
contemporáneos, escribieron ficciones filosóficas, que han sido interpretadas
como filosofías en sentido estricto.
Un
proyecto que debería completarse con una historia de la filosofía occidental
que incluya, además de las ficciones filosóficas, los mitos, los elementos
mágicos, el fundamentalismo de los orígenes absolutos, los síntomas del
malestar de la cultura, las teodiceas y los giros teológicos. En otros
términos, hace falta una crítica de la razón impura, que ha caracterizado al
pensamiento occidental.
Bibliografía
Deleuze y Guattari. (2002). Mil
mesetas. Valencia: Pre-Textos.
Eco, U. (1981). Lector
in fabula. Barcelona: Lumen.
Spivak, G.
(2009). Muerte de uan disciplina. Xalapa: Universidad Veracruzana.

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